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28 de agosto 2007 - 00:00

Pelea por candidaturas hace tambalear la concertación

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Precisamente, la figura de Quiroga es centro hoy de fuerte discusión política a partir de su posicionamiento -está lejos en primer lugar y cuenta con un caudal propio de 90.000 electores frente a un universo que apenas superó los 200.000 en las elecciones para gobernador en junio pasado- en las encuestas que ubican a los distintos dirigentes locales con posibilidades para acceder a los cargos de senadores y diputados nacionales. Si bien el intendente ha negado que vaya a disputar una interna para el Senado, tampoco oculta sus pretensiones «si se lo piden desde la Casa de Gobierno» y en privado apuesta a un llamado desde Olivos, sabedor de que es la carta ganadora para los planes del matrimonio presidencial y su armado del próximo Congreso.
Para ello alberga esperanzas de que Alberto Fernández, el nuevo hombre fuerte que está surgiendo en el entorno de la candidata presidencial, Cristina de Kirchner, se mantenga como su principal sponsor, como lo fue cuando hubo que sostener su candidatura a gobernador. El jefe de Gabinete aguanta, como puede, la presión que ejerce el candidato a vicepresidente en representación del radicalismo K, Julio Cobos. Uno de los pedidos del gobernador mendocino a los Fernández -Alberto y Cristina- es que necesita que Quiroga lo acompañe en el Senado. Cobos devuelve favores al neuquino, uno de sus mayores impulsores para conformar la alianza de los radicales que gobiernan con el kirchnerismo.
 Resignación
Para colmo, los mismos peronistas K
-salvo el dirigente mercantil Sergio Rodríguez o los intendentes de San Martín de los Andes, Jorge Carro, y de Villa La Angostura, Horacio Pannesi, ex compañero de fórmula de Quiroga, sin peso propio en el electorado- se resignan a que el senador sea puesto desde Olivos como ejemplo de verticalidad partidaria. Un dirigente de la talla de Aldo Duzdevich, actual delegado en la ANSeS y hombre de Oscar Parrilli se cuadra ante esta posibilidad de designación manual, aunque «por las dudas» empapeló la ciudad con su nombre y la foto de Cristina.
Pero sabe que tanto sus posibilidades como la del mismo Parrilli, quien aún no ha dado muestras de pelear por la senaduría, se opacan ante la imagen positiva de Quiroga que lo muestra como el candidato opositor mejor posicionado para enfrentar al hombre del MPN, el médico Horacio Lores, impuesto por Sapag. El gobernador electo pudo armar su lista de unidad después de que logró el renunciamiento del actual senador emepenista, Pedro Salvatori, quien aparecía como el candidato con mejores posibilidades por el oficialismo en Neuquén.
Sin embargo, sus necesidades de preservar la unidad del MPN y de salvar su alianza no escrita con Sobisch -poseedor, aún, de una importante cuota de poder en el gobierno provincial y en el aparato partidario-, por un lado, y de mantener el delicado equilibrio que quiere establecer con Kirchner, por el otro, lo obligaron a bajar al senador a quien tanto le debe el gobierno neuquino en materia de negociaciones y armado político con el poder central, aunque esa decisión pueda significarle un traspié electoral. Una alternativa que tolera para no perder poder interno y arriesgar, aún más, el posible triunfo en la ciudad de Neuquén, del candidato emepenista, José Brillo, quien -llamativamente-apareció en amigables poses fotográficas junto a Sobisch.

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