Neuquén (de nuestra agencia) - Unos 200 trabajadores del gas y petróleo privado de Río Negro, La Pampa y Neuquén denuncian que corren el riesgo de ser despedidos a raíz de la parálisis que comienza a sentirse en la industria debido a la falta de garantías y de horizontes para nuevas inversiones. La alarma provino del sindicato que los agrupa, que se declaró en estado de alerta para defender esas fuentes de trabajo que -según otras estimaciones- extienden esas cifras a más del millar. En rigor, en solicitadas que se publican hoy en diarios nacionales y regionales del sur argentino, el gremio que encabeza el dirigente Guillermo Pereyra dice temer incluso por la continuidad laboral del conjunto de los 16.500 afiliados de su jurisdicción. En este marco, Pereyra convocó a los gobernadores Jorge Sapag (Neuquén), Oscar Jorge (La Pampa) y Miguel Saiz (Río Negro) a concluir rápidamente las negociaciones que vienen llevando a cabo para renovar concesiones en el caso neuquino, o para otorgar nuevas por parte del rionegrino. De este modo, los gremialistas consideran que las empresas pueden tener un horizonte seguro a largo plazo para apurar sus inversiones. Pero también es clave en esta pulseada la demorada decisión del gobierno de Cristina de Kirchner -de quien el gremialista petrolero es un ardiente defensor- de modificar las tarifas de gas y petróleo como les ha prometido a los mandatarios de esas provincias petroleras. Hace unos meses, precisamente en Neuquén, el empresario petrolero Oscar Vicente anticipó a los gobernadores y al sindicalismo local que ya se encontraban paralizadas nuevas inversiones y que sólo se iban a mantener las vigentes en ese momento para no entorpecer la producción de crudo y de fluido.
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