Asimismo, representantes del Movimiento Mundial por los Bosques critican ayer la instalación una tercera planta de celulosa en Uruguay, sobre el río Negro, asegurando que será «igual de contaminante» que las otras dos fábricas proyectadas sobre el río Uruguay. Tras sobrevolar la zona de futura instalación, advirtieron además que el emprendimiento de la empresa sueco-finlandesa Stora Enso «acentuará el proceso de extranjerización de la tierra y no generará nuevas fuentes de trabajo en el sector rural».
En tanto, mientras el conflicto por las papeleras hace subir la tensión entre la Argentina y Uruguay, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) salió ayer a responder las acusaciones de parlamentarios uruguayos que denunciaron que el relanzamiento de la central nuclear Atucha II en la Argentina puede provocar «otro Cherno-byl».
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