Buenos Aires - Daniel Scioli proyecta trasladar a los presos bonaerenses alojados en comisarías de la provincia para «tener más policías en las calles» y poder reforzar los controles contra la inseguridad. Así lo informó ayer Alberto Pérez, futuro jefe de Gabinete del gobernador electo, quien explicó que la intención es liberar del cuidado de reclusos a entre «3.500 y 4.000 policías que tendrían que estar en la vía pública». Pérez indicó que ésta sería «una medida instrumental», pero «no la solución», según la visión del gobierno electo, que volverá a poner a un uniformado al frente de la Policía. La decisión de trasladar los presos de las comisarías respeta una imposición judicial que obliga a Buenos Aires a evitar el hacinamiento de detenidos en seccionales policiales. De todos modos, el traslado se vuelve dificultoso por la falta de plazas en cárceles y ante la carencia de un número suficiente de alcaidías donde alojar a los aprehendidos que esperan fallo judicial. Actualmente habría aún unos 2.500 presos alojados en dependencias policiales, número que llegó a ascender a casi 6 mil. La idea del equipo de Scioli retoma otra cuestión que preocupa en la provincia, ya que la Policía Bonaerense posee unos 45 mil integrantes y se considera que tiene un déficit de personal estimado en casi 20 mil efectivos.
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