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18 de mayo 2007 - 00:00

Río negro: dos kirchneristas pelean gobierno el domingo

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La pelea será entre el radical Miguel Saiz, quien busca repetir, y el peronista Miguel Pichetto, quien se viene preparando desde hace varios años buscando interrumpir la hegemonía radical en Río Negro, cuyo poder retiene desde 1983, cuando el alfonsinista Osvaldo Alvarez Guerrero derrotó al peronista ortodoxo, Mario Franco. Horacio Masacessi, primero, y Pablo Verani, después, fueron los continuadores de una hegemonía política que se mantiene.
A los dos principales contendores parece unirlos un fino denominador común: su pertenencia al Planeta K. Pichetto, como presidente del bloque de senadores nacionales del PJ, se dio cuenta de las cualidades de Néstor Kirchner cuando arribó a ese nada despreciable cargo y conoció las bondades de estar cerca de Cristina Fernández de Kirchner, después de haber militado con el mismo fervor y disciplina en las alfombras de Carlos Menem y Eduardo Duhalde. Claro que siempre mantuvo mejor sintonía con la primera dama que con su marido al punto que -fiel a su estrategia de no bajar a aquellos distritos donde cualquiera de los ganadores sirve a su propio proyecto- el Presidente no arriesgó el mínimo apoyo que podría haber inclinado la balanza a favor de su fiel escudero. Prueba de ello fue la ausencia a último momento del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, a un acto de Pichetto en Cipolletti.
 Por la fuerza
Saiz, por su lado, se vio obligado a subirse al carro kirchnerista cuando su liderazgo comenzó a temblar hace dos años en la despiadada interna radical. Con la Carta de la Concertación en una mano y la simpatía de la Casa Rosada, en la otra, logró el apoyo necesario para estabilizar su administración y disciplinar a los díscolos, como el vicegobernador Mario De Reges, quien en más de un momento amenazó con dejarse seducir por los coqueteos del diputado nacional Julio Arriaga, vice de Pichetto y líder del Frente Grande, quien en algún momento también sirvió al esquema de poder de los radicales provinciales.
De todos modos, Arriaga, quien además preside el Club de Fútbol de Cipolletti -el más renombrado en la Patagonia- no oculta sus esperanzas de armar su propia alianza para 2011.
Bajo la impronta de un Kirchner sobrevolando el escenario político rionegrino, ambos contendedores llegan al día «D» con posibilidades parejas aunque -parecería- con leve ventaja para el radical ya que, salvo en Cipolletti y en San Carlos de Bariloche, las encuestas lo dan primero por pocos puntos, según Rouvier y Asociados, el encuestador oficial del Presidente. La clave se juega en General Roca, tradicional distrito radical, pero desde donde hace cuatro años gobierna Carlos Soria, ex jefe de la SIDE de Eduardo Duhalde. Los pichetistas creen que si Soria juega a fondo, el resultado puede ser distinto del que marcan las encuestas. Es que su vieja sociedad con Verani, caudillo del radicalismo roquense, despierta toda clase de conjeturas aunque muchas de ellas fantasiosas.
Pero el ex espía en jefe se maneja impávido. Recién a último momento y después de una reunión con Kirchner hace dos meses, se decidió por apoyar al senador aunque lo condicionó por la más alta bendición para la próxima gobernación porque conoce que los pactos en política -sobre todo en el peronismo- se firman pero no se cumplen.

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