El rionegrino, quien está lanzado a la reelección en su provincia, logró disciplinar a la UCR provincial detrás de su candidatura y su apoyo a la transversalidad kirchnerista, buscando neutralizar a quienes aparecen como sus mayores oponentes: el senador pejotista Miguel Pichetto y el diputado nacional frentegrandista Julio Arriaga, quien encabezó la lista del Frente Cívico para la Victoria en Río Negro en las elecciones legislativas de octubre pasado. Arriaga, en un intento por dividir al radicalismo, buscó captar para su molino al vicegobernador, Mario De Reges, también radical pero enfrentado en soledad a Saiz. Como devolución de gentilezas, el mandatario sugirió que podría apoyar una eventual candidatura de Roberto Lavagna, impulsado por Raúl Alfonsín pero de escaso predicamento en la provincia salvo en el ex gobernador Pablo Verani o en el jefe del bloque de diputados nacionales, Fernando Chironi. Pero tanto el presidente de la UCR rionegrina como el legislador que preside la corriente interna COR y que colocó al candidato a vice, Bautista Mendioroz, cerraron filas con Saiz y se evitó una división partidaria que favorecería los planes del tándem Pichetto-Arriaga. Por eso, apenas regresó de Houston, adonde fue a publicitar el Plan Petrolero Provincial bajo el paraguas de la Secretaría de Energía de la Nación y del propio Kirchner, Saiz reunió a la dispersa tropa radical en San Carlos de Bariloche y logró el respaldo para la cumbre de gobernadores radicales que apoyaron una eventual alianza con el Presidente y critican duramente a la conducción nacional de la UCR que preside el mendocino Roberto Iglesias.
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