El jefe comunal kirchnerista recibió ayer señales de solidaridad desde los gobiernos nacional y provincial. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, se comunicó vía telefónica, mientras que el gobernador Felipe Solá hizo llegar su apoyo y prometió una visita al distrito, la cual hasta ayer por la noche no se había producido. En tanto, el Concejo Deliberante se declararía en sesión permanente y crearía una unidad especial de investigación de hechos relacionados con la política de la ciudad. Si bien Breitenstein no quiso lanzar acusaciones y espera el resultado de las investigaciones policial y judicial, ayer insistió en el carácter «mafioso» del ataque. «Durante esta gestión es evidente que hemos tocado intereses concretos y eso molesta», definió el intendente, quien luego recordó que en los últimos meses se redujeron abruptamente cerca de 1.100 planes sociales y se echó a «ñoquis» dándolos de baja. «Aquí había mucho clientelismo político y hay en este marco una fuerza de choque y resistencia a estos movimientos», definió el jefe comunal del Frente para la Victoria. «Hay grupos de gurkas, sicarios que se manejan por intereses bien definidos», agregó, y recordó que hace dos años fue quemada la casa de un concejal, y en los últimos meses fueron violentadas más de 200 tumbas, todos hechos a los que definió como «un mensaje directo a nosotros». Aun así, el intendente no quiso responsabilizar al sector político de la ciudad bonaerense y dijo que el tema ya escapa a ese escenario y se centra más en «actos delictivos y patoteriles». «Fueron marginales, una mano de obra desocupada, que no nos hará retroceder, todo lo contrario», agregó. A su vez, Breitenstein indicó que el viernes se habían sacado los expedientes más importantes del despacho, por lo que el incendio que destruyó su oficina en la municipalidad sólo afectó «papeles comunes y carpetas de ONG».
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