La celebración del 117º aniversario de la localidad de Margarita Belén tuvo un fuerte componente en materia de derechos humanos, en homenaje a los al menos 22 fusilados por la última dictadura militar. Allí Kirchner prometió avance en la nulidad de los indultos (ver Ambito Financiero) y luego cumplió con el protocolo de este tipo de desembarcos: anunció obras por $ 2.300 millones. La promesa para Chaco se desagrega en una larga lista, dentro de la cual se encuentran unos $ 25 millones para la actividad algodonera, un sector productivo de gran peso en la provincia, que había amagado con realizar protestas ante la llegada del Presidente. Pero el discurso más sorprendente de la jornada estuvo en boca de Nikisch, que destacó que «posiblemente» el primer mandatario o su esposa Cristina «gobernarán» el país durante los próximos cuatro años y, luego, afirmó: «Queremos sumarnos a ese sur desarrollado» que -dijo- propone el matrimonio Kirchner. Acompañado en el escenario por el gobernador de Santiago del Estero, el radical K Gerardo Zamora, Nikisch pareció un concertador más. Apoyo Rápido de reflejos, Kirchner aprovechó el clima favorable para reclamar el apoyo de todos los chaqueños con vistas a las elecciones del 28 de octubre, «más allá de las luchas electorales». La escena desarrollada en el interior chaqueño habrá paralizado el corazón de Angel Rozas, radical antikirchnerista que se postula para la gobernación el próximo 16 de setiembre. Justamente, Nikisch está dentro de su lista, liderando la nómina de aspirantes al Senado nacional. Más allá de la atracción que le generan las causas por derechos humanos, Kirchner dio importancia a su paso de ayer por Chaco ya que el acto lo reinstala en escenarios del interior, una costumbre que tenía olvidada por temor a manifestaciones en su contra, especialmente tras la crisis desatada en su natal Santa Cruz. La problemática santacruceña incluso exportó a Chaco un rostro característico: Héctor «Chaco» Segovia, titular del sindicato del Petróleo y Gas Privados de Santa Cruz, que mantuvo extensos diálogos con el intendente de Quitilipi, Alfredo Zamora, y jugueteó con el Presidente. Cristina, los ministros Julio De Vido y Aníbal Fernández y el gobernador formoseño Gildo Insfrán completaron el cuadro en el Norte, en una prueba que mostró a un Kirchner relajado. Una postura que se supone mantendrá con facilidad mañana en Tandil -participará de la inauguración de la recreación de la mítica Piedra Movediza-, aunque tal vez más difícil de sostener la próxima semana en Mendoza, por el 25 de Mayo. Allí lo espera el radical K Julio Cobos en medio de una grave crisis de inseguridad.
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