23 de febrero 2004 - 00:00
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«Le tocaron sus dos fibras más débiles: la transparencia en su gestión como gobernador y los inundados», graficó la misma fuente santafesina.
Por eso Reutemann está dispuesto a reeditar su desconfianza en los movimientos del patagónico. Motivos, dicen, no le faltan.
A comienzos de 2003, con Kirchner ungido candidato por Eduardo Duhalde, la prescindencia de Lole y la foto junto a Carlos Menem en Rosario confirmaron las sospechas del entorno kirchnerista.
Desde el reutemismo, en tanto, los resquemores surgieron por la incidencia del santacruceño en la interna del PJ santafesino y las sospechas del respaldo de Kirchner a la candidatura del intendente de Rosario, el socialista Hermes Binner, al mismo tiempo que fogoneaba las aspiraciones del actual gobernador, Jorge Obeid, en detrimento del candidato reutemista, Alberto Hammerly.
Toda una postal de lo que puede leerse como la antesala de la polémica que enfrenta hoy al ex gobernador y al presidente de la Nación bajo el paraguas de un conflicto por envío de fondos para inundados.
El fin de semana, la desconfianza de Lole encontró más motivos. Fue después de la conferencia de prensa del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y de la visita de Kirchner a Rafaela. Leyó el santafesino que la Nación intenta probar que giró más de $ 500 millones a esa provincia para paliar los efectos de las inundaciones, cuando en realidad los únicos fondos «en efectivo» fueron los $ 150 millones de un crédito del Banco Mundial, paradójicamente autorizados bajo la transición del gobierno de Duhalde.
« El resto que llegó en planes o, por ejemplo, en las obras del traslado del puerto no tiene nada que ver con los inundados», se quejó el senador.
Lo cierto es que mientras Kirchner instó a «no pelearse por un peso más o menos», Reutemann está dispuesto a llevar el caso hasta las últimas consecuencias. Sin que eso, en rigor, signifique mostrarse «enojado» con el Presidente.
« Reutemann está molesto y preocupado por lo que se viene. Kirchner maneja bien el terreno de la polémica y la confrontación», graficó un asesor. « Y la última semana se dio el gusto de tenerlo ahí», reconoció.




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