21 de septiembre 2005 - 00:00

Tucumán intenta un cambio pese a sus contradicciones

En su prestigiosa universidad pública, de casi un siglo de existencia, cursan 55.000 alumnos en 12 facultades. La UNT atrae desde hace décadas a miles de estudiantes de países y provincias limítrofes.

Los tucumanos suelen presumir del vigor cultural de la capital. Como muestra, una oferta teatral que los fines de semana supera la quincena de alternativas es incluso superior a la de Córdoba, según comentan aquí.

Esta diversidad social, que se percibe desde el vestuario y los rostros de los tucumanos hasta en el tipo de relaciones cotidianas, claramente menos segmentadas que en Salta o en Jujuy, alimenta también una realidad política en la que la hegemonía del peronismo es menos clara que en otras regiones empobrecidas del país. Desde la reanudación democrática, primero el alfonsinismo, a la izquierda, y luego el bussismo, a la derecha, lograron hacer pie no sólo en el centro de los distritos urbanos, sino también en poblaciones rurales y en barriadas populares.

•Descrédito

Fue en Tucumán donde se dio una de las primeras expresiones del descrédito de la clase política tradicional, cuando a fines de los '80 se expulsó a la UCR local a los márgenes del escrutinio. Al tiempo que crecía Fuerza Republicana (FR) sobre la base de un sector de la población que priorizaba la fama de hacedor de Antonio Domingo Bussi (ADB) por sobre las denuncias de violaciones a los derechos humanos, el voto universitario contribuyó también a expresiones con menos apoyo, pero que suelen agitar el debate electoral.

A lo largo de estos años de democracia, el peronismo local desplegó una variada combinación de alternativas desde la más vieja tradición política (Fernando Riera y su sucesor, José Domato), enviados federales (Julio César Aráoz) y caras del espectáculo (Ramón Ortega), que derivaron en escándalos y denuncias de mayor o menor magnitud.

De la oferta peronista, el más recordado quizá sea el penúltimo gobernador y actual senador, Julio Miranda, que no pudo capear el temporal de la agudización de la crisis y se hizo famoso en el mundo por la no atención de niños desnutridos que fueron oportunamente fotografiados. La prensa extranjera, menos conocedora de los matices, se preguntaba «cómo es posible que en un país tan rico...». Los tucumanos, autocríticos como pocos argentinos, respondían que esos niños y esos pasillos desbordados de la Maternidad eran endémicos en la provincia.

El actual gobernador y ex ministro de Economía de Miranda, José Alperovich, recuerda los 36.000 niños desnutridos computados al momento de su asunción en 2003, y esgrime la atención de esa emergencia como uno de sus principales logros de gobierno. Reconoce que con el legado peronista «no se puede estar conforme, no es posible sentirse bien, aunque no todo es responsabilidad del justicialismo», y entre los no peronistas, cita a Aráoz y a Ortega.

Como sea, es cierto que esas características socioculturales que relacionan a San Miguel de Tucumán con las ciudades más ricas de la Pampa Húmeda conviven desde siempre con porcentajes significativos de marginalidad y prácticas no republicanas en la política.

Algún eslabón se pierde entre la riqueza cultural de la provincia y una realidad que navega por las mismas aguas que los malevos, las chanchas (y sus novias o esposas), las patotas y los disparos. Los tucumanos se acostumbraron tanto a ello como a una voracidad por los cargos públicos, que tiene como aspirantes precisamente a los irónicos y autocríticos tucumanos.

Asimismo, no hay otro distrito del país que exprese al día de hoy los resabios de los años '70. En las elecciones para la intendencia de San Miguel en 2003, ADB compitió y ganó ante el justicialista Gerónimo Vargas Aignasse y el dirigente más importante del radicalismo provincial desde 1983, Rubén Chebaia, cuyos respectivos padres están desaparecidos, al igual que el hermano del diputado nacional Ricardo Falú. Bussi, uno de los políticos más populares pese a los daños provocados por la aparición de una cuenta secreta en Suiza y una última gestión (1995-1999) que terminó en medio de protestas sociales, quedó marginado de la política por la causa judicial de la desaparición del padre de Vargas Aignasse.

Pese a que todo indica que Alperovich obtendrá una sólida victoria en octubre, las elecciones que vienen son una muestra de que el justicialismo tucumano no copa totalmente la escena. El PJ presenta a Beatriz Rojkés, esposa de Alperovich, como primera candidata a diputada.

En tanto, Ricardo Bussi, enfrascado en una pelea interna en la que resiste un intento de retorno de la vieja guardia (ver entrevista), presenta al concejal por la capital Miguel Brito como primer postulante. FR se encuentra ante el desafío de afrontar los siguientes comicios sin su marca más convocante: el apellido Bussi.

•Terceros

El tercer lugar, con chances de consagrar a un diputado nacional, se lo disputan Pablo Walter (ex bussista) por Recrear, la formación de Ricardo López Murphy que cobró fuerza en Tucumán gracias a la incorporación hace dos años del ex fiscal anticorrupción que mortificó a la gestión de Miranda, Esteban Jerez; y el partido populista unipersonal de centroizquierda Pueblo Unido. Esta expresión tracciona propios desde mediados de los '90 y candidatea a su fundador, Gumersindo Parajón.

Si algo faltaba a la incoherencia del radicalismo, es la alianza con Acción por la República, el partido de Domingo Cavallo, sin chances.

A la hora de hacer balances, el actual gobierno cuenta con la ventaja de que debe compararse con los números que dejó Miranda, los peores que conoció la provincia. En la administración de Alperovich esgrimen una baja en la mortalidad infantil desde 27 por mil a 20 por mil en dos años, la incorporación de 36.000 niños al sistema educativo y la atención alimentaria de otro tanto de desnutridos.

Aunque existe una situación más aliviada que hasta los opositores reconocen, hay vicios de las políticas provinciales que siguen vigentes en el distrito. Las últimas elecciones internas en la populosa localidad de Banda del Río Salí evidenció un nivel de entrega de bolsones de mercadería con pocos antecedentes. Alperovich, un empresario multirrubro de origen radical, no es un político de militancia tradicional, y en su discurso no son infrecuentes las menciones a la «nueva política».

Pablo Cerviño, de la ONG apartidaria Foro Ciudadano, alerta: «Es cierto que ha habido mejoras, pero se sigue haciendo la política clásica, donde la ayuda está vinculada al clientelismo para mantener cautiva a la gente».

Vale una visita a La Bombilla, el barrio que expresa con mayor crudeza las consecuencias de la debacle económica de las últimas décadas. A unos tres kilómetros del centro de la capital, «nadie puede entrar», según alertan frecuentemente muchos tucumanos, porque, en gran medida, la ley es el delito.

El salvoconducto para un ingreso no planificado a La Bombilla es el citado Parajón, un político populista a la vieja usanza, que derrocha habilidad para el trato con los pobladores locales y que, a falta de cargos, no maneja caja social. Sólo unos pocos pasos y comienzan a llover los pedidos. Un joven que quedó en silla de ruedas en un tiroteo con la Policía pide una crema. Otra mujer, presa de una angustia indisimulable, clama por remedios para la epilepsia.

Unos metros más y Juana Rosa Barrionuevo llama al político. Dice que su hijo estuvo en la cárcel, «y cuando lo dejé estaba lindo, rellenito, pero me lo devolvieron estropeado». Adentro de la casilla, Pedro está casi inmovilizado y sin habla. Según la madre, son las consecuencias de una diabetes galopante.

La madre de Camila Décima y de Emilce Juárez, además de otros cuatro hijos, dice recibir un plan Jefas y Jefes de Hogar, y se manifiesta aliviada porque ningún puntero le aplica descuentos. Los niños «iban a un comedor infantil Don Bosco, pero en el barrio muchos ya no van más, porque el cura es muy 'brígido'».

Llega el turno de dos docentes, Amelia Soledad Soraires y Guillermo Gutiérrez Falcón, que reciben a este diario en el patio del ENET N° 5. Ambos participan de un programa de formación profesional para adultos que está próximo a cerrar. «La intención era ayudar a los chicos para que encuentren salida laboral en un contexto tan adverso. Pero si queremos desarrollar carpintería, con un serrucho sólo se pueden hacer banquitos. Nunca llegará el momento de diseñar ventanas, y ni hablar de las especializaciones para las mujeres», dice Soraires, directora del programa.
Gutiérrez apunta que «en vez de construir escuelas nuevas, acá podrían invertir $ 5.000 y poner este colegio a funcionar».
Los pedidos de grupos de jóvenes siguen lloviendo. «Don Parajón, cinco pesos para una Pepsi», «una pelota para el partido.» En La Bombilla, los pobladores tienen claro qué pedir a un político.

En 2003 se formó el frente Unión por Tucumán (UCR, ARI, Recrear y otros) en la elección para gobernador, y que postuló al ex fiscal anticorrupción Esteban Jerez. Sorprendió con el segundo lugar. Ahora Jerez se separó y es diputado por Recrear, lo que abrió chances al partido de Ricardo López Murphy.
Pese al avance del limón, la cosecha de caña de azúcar sigue ocupando un lugar central en la economía provincial.

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