Ahora, el tucumano suma su aporte con la primera victoria pura para Balcarce 50, con el plus de haberla obtenido con una enorme solidez, esa misma que Néstor Kirchner sueña que alcance a nivel nacional su esposa Cristina el 28 de octubre. Avido de capitalizar la experiencia tucumana, el matrimonio presidencial fue siempre muy claro en su apoyo hacia Alperovich, con visitas de ambos a la provincia en las semanas previas a los comicios. A su vez, a los Kirchner también les gusta trazar la conexión a otro nivel, destacando el parentesco con un Alperovich siempre escoltado por su esposa Beatriz Rojkés, también de muy buen sino en las urnas, con recientes triunfos que la convirtieron en diputada nacional y en presidenta del PJ provincial. Se entiende así la insistencia con que Kirchner mima al mandatario tucumano. Por caso, ayer, muy ansioso, el santacruceño lo llamó durante toda la tarde para seguir de cerca el triunfo. El ejemplo de Alperovich incluso podría citarse como un antecedente «prehistórico» de la concertación kirchnerista, ya que el norteño fue militante radical e incluso fue legislador nacional por esa fuerza entre 1995 y 1999. Luego generó el cambio de sello al convertirse en ministro de Economía del ex gobernador Julio Miranda, desaparecido políticamente tras los graves casos de desnutrición infantil que salieron a la luz durante su gobierno que culminó en 2003. En la Casa Rosada son conscientes de que Tucumán es la plaza más favorable en el concierto de comicios adelantados. Tal vez Chubut, el 16 de setiembre, sea otro escenario con noticias similares, siempre y cuando se cumplan los pronósticos del justicialista Mario Das Neves. En rigor, el adelantamiento del llamado a las urnas trajo más sinsabores que alegrías al gobierno nacional. Se anotan aquí Tierra del Fuego y la Ciudad de Buenos Aires como las situaciones más adversas. En el caso patagónico, la representante del ARI, Fabiana Ríos, se dio el gusto de derrotar a dos listas kirchneristas, entre ellas las del gobernador Hugo Cóccaro. En tierras porteñas, Mauricio Macri dio un golpe doloroso, aunque esperado. En Neuquén no sorprendió el triunfo de Jorge Sapag, del Movimiento Popular Neuquino de Jorge Sobisch. Disfraz Luego se dan situaciones que el gobierno buscó mostrar como victorias propias, pero no presentan las características suficientes para serlo. En Entre Ríos, el justicialista Jorge Busti dejó como sucesor a su hombre, Sergio Urribarri; en Catamarca y Río Negro, los radicales Eduardo Brizuela del Moral y Miguel Saiz, respectivamente, fueron reelectos y tienen diálogo con la Casa Rosada, pero saben hacer su propio juego. El sanjuanino José Luis Gioja es otro reelecto y, si bien es oficialista, se autorreivindica como «peronista». El domingo 19 fue la última cita. En San Luis apabulló el peronista ultraopositor Alberto Rodríguez Saá; en tanto que Beder Herrera aportó un pequeño bálsamo parcial, ya que pese a ser una figura difícil de describir hoy suma para Kirchner y, de paso, hundió políticamente a Carlos Menem tras haber formado parte de sus filas.
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