“El ciclo ‘Amores que conectan’ presenta historias en el contexto de la inmigración en Argentina, relatos que nos identifican e invita a pensarnos como herederos de esos hombres y mujeres que hicieron grande a nuestra patria”, dice a este diario Diana Arias, autora de siete relatos grabados en Chascomús, Mar del Plata, Azul, Bahía Blanca, Santa Rosa, Bariloche, Neuquén, Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Ushuaia.
“Historias que conectan” es una iniciativa que une el pasado, las raíces y orígenes de muchas de las ciudades en las que la empresa Camuzzi brinda servicio, y las trae al presente a través de relatos curiosos que han generado sentido de pertenencia. En esta tercera edición las historias fueron filmadas para ser vistas por la plataforma de Facebook de Camuzzi.
La iniciativa comenzó junto al escritor Daniel Balmaceda cuando se reflotaron recuerdos de múltiples visitas a distintas ciudades. Tras “Historias que Conectan”, la compañía continuó apostando por la difusión de hechos de interés de las ciudades donde opera. En la segunda temporada, el chef internacional Agustín Brañas, fue el encargado de realizar un recorrido por las distintas ciudades para descubrir secretos gastronómicos. Dialogamos con Diana Arias.
Periodista: ¿Cómo se conectan las historias de amor con las ciudades?
Diana Arias: Están en todas partes, en todos los tiempos. Algunas célebres y otras desconocidas, estas historias del ciclo tienen su punto de encuentro en las ciudades protagonistas. Mar del Plata, Ushuaia, Puerto Madryn… fue fácil encontrarlas, porque abundan. Luego, sí, viene el trabajo de investigación y escritura.
P.: ¿Son historias reales o es ficción?
D.A.: Todas son reales. Claro que, en la mayoría de los casos, los protagonistas ya no viven y son sus descendientes quienes cuentan los hechos, entonces juegan las emociones, recuerdos y surgen cuestionamientos: ¿En qué año llegaron a Argentina? ¿Cuándo fue la primera vez que se vieron? ¿Por qué se eligieron? Estas preguntas las voy completando con pruebas (cartas, fotografías, registros) y estudiando el contexto de cada historia.
P.: ¿Cómo vio el traspaso de las historias del papel al audiovisual?
D.A.: Cada soporte tiene su magia. Leer las historias escritas deja mucha libertad al lector para imaginar y recrear los paisajes, confictos y personajes. Cuando hay un material audiovisual, creo que se disfruta de otra manera, uno se deja llevar por lo que le cuentan y ve.
P.: ¿Qué temas abordan?
D.A.: Las historias hablan de amor, de la fortaleza humana. Son temas tan esenciales que nunca se acaban. Son un recorte, una elección sobre qué contar y cómo hacerlo. Más aún en los relatos de amor, si son para siempre, una visión idealizada o romántica de amor hasta la muerte.
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