Buena presencia argentina, pero no tanta como en años anteriores, se observa este año en el Festival de Cine de San Sebastián, que hoy comienza. Por el premio mayor van “El suplente”, de Diego Lerman, con Juan Minujín (película que ya se presentó en Toronto y el 26 inaugura Biarritz) y “Pornomelancolía”, de Manuel Abramovich. Por el Premio del Público que otorga la sección Perlas (de otros festivales) concurre “Argentina, 1985”, que después sigue por Biarritz, Zúrich y Londres. En Zabaltegui, la sección menos clasicista, compiten “Amigas en un camino de campo” (Santiago Loza), “Diarios” (Andrés Di Tella) y “Trenque Lauquen” (Laura Citarella). En Culinary Zinema, “La huella, historia de un parador de playa” (Alessio Rigo de Righi) y “Virgilio” (Alfred Oliveri). Lo curioso en este caso es que, siendo producciones argentinas, se ocupan de un parador uruguayo y un chef peruano que reina en Lima. Y lo penoso es que en Horizontes Latinos, donde antes los nuestros eran mayoría, ahora quedó seleccionado un solo título, “Sublime” (Mariano Biasin). Y no hay ninguno en Nuevos Directores ni en Nest, donde van los cortos de las escuelas de cine. Tampoco parece haber nadie del INCAA, para armar un stand o hacer un poquito de lobby a favor de quienes concurren en busca de ayuda externa para hacer o terminar sus películas. Hay por lo menos ocho proyectos preseleccionados que deberán luchar solos.

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