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21 de septiembre 2022 - 00:07

Astrada: “La alegría con la que bailamos fue decisiva”

Diálogo con el nuevo campeón del Mundial de Baile de Tango, categoría Escenario, que se impuso junto con su pareja profesional Constanza Vieyto.

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Campeones. Ricardo Astrada y Constanza Vieyto, ganadores del 19° Mundial de Baile de Tango.

“Después del triunfo de esa noche, después de tanta emoción, de tanto cansancio, cuando volví a casa volvió la paz a mi cuerpo y dormí profundamente”, cuenta a este diario Ricardo Astrada, vencedor junto a su pareja de baile Constanza Vieyto de la 19° edición del Mundial de Baile de Tango, en la categoría Escenario. Eso fue el pasado fin de semana, ante una multitud en el Obelisco. Vieyto es oriunda de Guaymallén y Astrada de Pergamino, donde desde prácticamente recién nacido aprendió a asimilar el tango a su cuerpo. “Nosotros éramos del campo, y mi abuela me contaba que mi abuelo me cantaba tangos estando yo en el cochecito, y que mi tía abuela también ponía discos de tango, y cuando dejaban de sonar yo me ponía a llorar”. Dialogamos con él:

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Periodista: Fue un inicio precoz que se coronó ahora como campeón.

Ricardo Astrada: Precoz, sin duda. Voy a cumplir 43 y ya llevo 30 años en esto. Yo ahora estoy montando mi espectáculo en el hotel Faena, pero necesitaba algo más..Fue así que le propuse a Constanza que nos presentárarnos en el Mundial; obviamente me dijo que sí. Queríamos ganar, por supuesto, pero lo hicimos con la idea de divertirnos, pasarla bien: nunca hubo nervios, disfrutamos desde el principio hasta el final con todo el conjunto de personas que nos acompañó en esta tarea. No descuidamos nada: estilo de baile, intervención coreográfica, todo. Pues bueno, la primera etapa pasamos adelante, primeros, con muy buen puntaje, y después a octavos, y luego la semifinal. No dudamos nunca de nuestra capacidad profesional, escénica.

P.: ¿Cuánto lleva con Constanza Vieyto como pareja profesional.

R.A.: Trabajamos por separado mucho, pero como pareja sólo un año y medio. Es decir, un año y medio antes de la pandemia, sin contar ese tiempo. Hubo coraje de nuestra parte al salir a competir y sabíamos que lo hacíamos contra gente muy talentosa, chicos jóvenes, algunos colegas y amigos, participantes de todas partes del mundo, de Rusia, Francia, Colombia, de los Estados Unidos. También de otras provincias de nuestro país. La vara estaba bien alta. Creo, que más allá de la calidad, también ganamos por una propuesta diferente. Así como la mayoría se inclinó por ese dramatismo tan propio del tango, nosotros optamos por la alegría, por la felicidad de bailar, de vivir. Fue así que mucha gente se sintió identificada con lo que proponíamos. Hicimos un tango más de los 90, no levantamos tanto los pies ni tantos revoleos. Me parece que esa fue la estrategia triunfadora, bien contraria a la de los demás.

P.: Y eligieron el tango “Mala junta”.

R.A.: Así es, en es el arreglo nuestro que hacemos con la orquesta Rojo Tango en el Faena. Y esta elección también contribuyó a la Copa del Mundial. Gustó mucho. En una palabra, intentamos ser lo más originales posibles.

P.: ¿La diferencia entre tango de pista y escenario es muy amplia?

R.A.: Sí, por supuesto. En el de pista la pareja baila más abrazada, no levantando tanto los pies del piso, con otras figuras, en cambio el de escenario es más fantasía, da más lugar a la creatividad. Hay trucos, más levantadas, otra clase de figuras, sentadas, colgadas, revoleo de piernas. También permite la mezcla con otras cosas, algunos utilizan el ballroom, el jazz, el clásico. Pero en nuestro caso, y con todo el respeto a los competidores, acá ganó el tango. Eso lo impusimos nosotros. El tango puro.

P.: ¿Cómo se vinculó desde tan joven con el tango bailado?

R.A.: En realidad empecé con el folklore y poco a poco fui llegando al tango. A los 13 años ya estaba en la Academia, tuve la suerte de ganar dos veces los torneos juveniles bonaerenses, más tarde me presenté en el Campeonato Argentino de Danza, que también gané. Y finalmente en el 2001 llegué a Cosquín, a la Plaza Próspero Molina, donde gano en la categoría Revelación en tango. Estaba aún Julio Márbiz como conductor. Fue muy generoso conmigo, me mencionaba mucho e impulsó mi carrera.

P.: ¿Cuáles eran sus referentes, sus modelos entre los bailarines de tango?

R.A.: Muchos... Roberto Herrera, bailarín, que formaba pareja de escenario con Vanina Bilous. El Chúcaro por supuesto, gran inspirador para mí. Miguel Ángel Zotto. Jorge Torres, cuya pareja era Karina Piazza... Tenemos una tradición de grandes bailarines. E inspiradores.

P.: ¿Y en música?

R.A.: Francisco Canaro es uno de los que más me gusta si hablamos de tango tradicional, y si vamos al moderno obviamente me vuelvo loco con Piazzolla. Piazzolla le puso rock ‘n roll a nuestro tango. Yo a veces voy con la camioneta por Buenos Aires escuchando a Piazzolla, y es como si sonara la música propia de la ciudad. Como su banda de sonido.

P.: ¿Qué diferencias hay entre el público argentino y el extranjero como espectadores de tango?

R.A.: No todos lo entienden de la misma forma, así como la sensibilidad de las personas no es la misma. Por lo general, el extranjero ve tango y se vuelve loco. Yo estoy en contacto a diario con ellos, y no hay un día en que no te quieran tocar una mano, sacarse una foto, griten... Los más expresivos son los mexicanos, los colombianos. Los más respetuosos, que sólo aplauden al final, son los japoneses y los chinos. El norteamericano es bastante particular: hay algunos que gritan como locos y otros que se quedan callados. Lo bueno que tiene el tango es la forma, la pasión, los movimientos, llega a todo el mundo, los nuestros y los de afuera.

P.: No hacen falta subtítulos.

R.A.: Exactamente, trasciende los idiomas. Lo del Mundial amplió mucho el vínculo, hay muchos que me escriben por privado, me agradecen, me hablan de su identificación, de la emoción que sintieron, de lo que lloraron. Es increíble, ¿verdad? Eso es traspasar la pantalla porque me estaban viendo por la televisión y ahora me escribían para contarme todo eso.

P.: ¿Qué otro tipo de música le gusta más allá del tango?

R.A.: Me gusta mucho la música italiana moderna y tradicional, escucho también flamenco. Música nacional también, pero como soy del norte prefiero el cuarteto, la cumbia santafecina, la buena cumbia, y por supuesto folklore.

P.: ¿Qué otros proyectos tiene después del Mundial?

R.A.: Ahora estamos con un espectáculo, “Sentí tango”, con el maestro Fernando Marzán, uno de los grandes pianistas de tango de hoy, que proviene de una familia tanguera. También armé un trailer, hace unas dos semanas, que se llama R. Astrada, y que somos 20 personas en escena, con tangos tradicionales, con mi forma de ver el tango y cómo debe verse en el escenario. Y por supuesto, con el Mundial han comenzado a llegar propuestas que estamos empezando a ver poco a poco con Constanza.

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