El esquema de importación con ventajas arancelarias vuelve a moverse. El Gobierno puso en marcha un nuevo proceso para redistribuir 865 vehículos electrificados que no llegaron a ingresar al país, pese a haber sido adjudicados previamente dentro del régimen vigente.
La medida, formalizada a través del Boletín Oficial, apunta a reaprovechar el saldo disponible del cupo anual, un sistema que habilita la entrada de unidades híbridas y eléctricas sin el arancel extrazona del 35%.
El programa contempla un máximo de 50.000 vehículos por año, dividido entre terminales locales e importadores. Sin embargo, la ejecución no siempre se completa: hay proyectos que se caen, operaciones que se demoran y cupos que directamente no se utilizan.
Alta demanda y un sistema que obliga a reordenar el cupo
Frente a ese escenario, el Estado recurre a licitaciones complementarias para reubicar esas unidades y sostener el volumen previsto. La convocatoria actual se inscribe en esa lógica: evitar que parte del beneficio quede sin efecto.
En paralelo, ya se anticipa un escenario de fuerte presión para el próximo ciclo. Para el cupo 2027 —también de 50.000 unidades—, las automotrices preparan pedidos que superarían ampliamente ese número, lo que obligará a un proceso de selección más competitivo.
En ese marco, el régimen funciona como un filtro clave: define qué modelos ingresan, en qué cantidades y bajo qué condiciones de precio, en un mercado donde la demanda por vehículos electrificados crece, pero sigue condicionada por los costos y la disponibilidad.
Así, más allá del volumen puntual, la reasignación de unidades refleja una dinámica estructural: un sistema que no solo impulsa la oferta, sino que también regula el acceso a uno de los segmentos más dinámicos de la industria automotriz.