La industria automotriz europea atraviesa una transformación histórica. Durante el tercer trimestre de 2026, los fabricantes chinos consiguieron superar por primera vez a las marcas japonesas en participación de mercado, un resultado que refleja la velocidad con la que empresas como BYD y Chery están ampliando su presencia internacional.
Según las estadísticas de la consultora Dataforce, los patentamientos de las automotrices chinas prácticamente se duplicaron entre julio y septiembre respecto del mismo período de 2025. Este crecimiento les permitió alcanzar el 12,7% de las ventas de automóviles en Europa, frente al 11,9% registrado por los fabricantes japoneses.
La diferencia representa un cambio significativo en un mercado donde compañías como Toyota, Nissan y Honda construyeron su presencia comercial durante décadas.
El avance se intensificó en septiembre, cuando las marcas chinas concentraron el 14,5% de las ventas, casi tres puntos porcentuales más que durante agosto.
Para dimensionar este fenómeno, basta con observar la evolución de los últimos cinco años. En aquel momento, las automotrices de China apenas representaban alrededor del 1% del mercado europeo. Actualmente, su participación supera ampliamente ese registro y comienza a modificar la competencia entre los principales grupos internacionales.
Uno de los factores que explica este crecimiento es la expansión de los vehículos híbridos, una tecnología que está ganando protagonismo entre los consumidores europeos.
A diferencia de los modelos completamente eléctricos, los híbridos permiten reducir el consumo de combustible sin depender exclusivamente de la infraestructura pública de recarga, una característica que amplía su atractivo comercial.
Las marcas chinas aprovecharon esta tendencia mediante una oferta cada vez más diversificada, especialmente en el segmento de los SUV, donde combinan equipamiento, tecnología y precios competitivos.
Un ejemplo es Jaecoo 7, el SUV del grupo Chery que consiguió convertirse en el vehículo más vendido del Reino Unido durante marzo y septiembre, de acuerdo con los datos citados en el informe.
El resultado resulta especialmente relevante porque el mercado británico cuenta con una larga tradición de fabricantes japoneses y europeos.
La ofensiva china obliga a Europa a replantear su estrategia
El crecimiento de los fabricantes asiáticos representa un nuevo desafío para las automotrices tradicionales, que también enfrentan una competencia cada vez más intensa dentro del propio mercado chino.
Grupos como Volkswagen y BMW vienen perdiendo participación en China frente a compañías locales que desarrollan nuevos vehículos con ciclos de lanzamiento más rápidos y estructuras de costos competitivas.
Al mismo tiempo, la desaceleración de la demanda interna del gigante asiático está impulsando a sus fabricantes a buscar oportunidades en otros continentes.
En ese escenario, BYD, Chery y Zeekr aprovecharon el Salón del Automóvil de París para presentar nuevos productos destinados al público europeo.
Entre las novedades apareció el BYD Dolphin G DM-i, un compacto híbrido enchufable desarrollado para responder a las preferencias de los consumidores de la región.
Grupos como Volkswagen y BMW vienen perdiendo participación en China frente a compañías locales que desarrollan nuevos vehículos con ciclos de lanzamiento más rápidos y estructuras de costos competitivas.
Foto: Europa Press
La estrategia apunta a fortalecer la presencia comercial de estas compañías en un contexto donde los vehículos electrificados adquieren mayor importancia.
Sin embargo, la expansión también provocó una reacción de las autoridades europeas.
Después de aplicar aranceles adicionales a los automóviles eléctricos fabricados en China, la Unión Europea comenzó a evaluar nuevas herramientas para limitar el impacto de las importaciones y favorecer la producción regional.
Entre las iniciativas analizadas aparecen restricciones para determinados vehículos híbridos y posibles modificaciones en los incentivos destinados a automóviles corporativos.
Una de las alternativas consiste en vincular ciertos beneficios fiscales con la fabricación dentro del territorio europeo.
Esta discusión tiene especial relevancia en países como Alemania, donde las compras realizadas por empresas y operadores de flotas representan una parte importante del mercado.
No obstante, las propuestas también generan preocupación dentro de la propia industria.
Mercedes-Benz advirtió sobre los posibles efectos de nuevas exigencias de producción local, debido a que podrían incrementar los costos y alterar cadenas de suministro que actualmente involucran a países como Reino Unido, Turquía y Marruecos.
Mientras continúa el debate regulatorio, las automotrices chinas avanzan con una estrategia que busca reducir su dependencia de las exportaciones: fabricar directamente en Europa.
Chery desarrolla sus planes industriales en Barcelona, donde mantiene una colaboración con Ebro para producir vehículos en las antiguas instalaciones de Nissan.
Por su parte, BYD avanza con su planta de Hungría, una inversión destinada a consolidar su presencia productiva dentro de la Unión Europea.
A estas iniciativas se suma Leapmotor, que comenzó a fabricar su SUV B10 en Zaragoza, España, mediante la alianza industrial que mantiene con Stellantis.
De esta manera, los grupos chinos no solamente buscan vender más vehículos, sino también incorporarse a la estructura productiva del continente.
El cambio de liderazgo frente a los fabricantes japoneses marca un punto de inflexión en la competencia automotriz europea. La combinación de modelos híbridos, precios competitivos y producción local está permitiendo que las marcas chinas ganen espacio a una velocidad que pocos fabricantes habían conseguido anteriormente.
El desafío para las automotrices tradicionales será responder a esta transformación mientras Europa intenta equilibrar la apertura comercial, la protección de su industria y la transición hacia nuevas tecnologías de movilidad.