Chery, uno de los principales fabricantes de automóviles de China y propietario de las marcas OMODA y JAECOO, prepara una estrategia para ingresar al mercado estadounidense, pese a las restricciones comerciales y tecnológicas que dificultan la llegada de vehículos de origen chino. La compañía considera que podría desarrollar modelos sin componentes electrónicos ni programas informáticos procedentes de su país, una alternativa que le permitiría intentar superar parte de las exigencias impuestas por Washington.
Una marca china quiere entrar a EEUU con autos sin tecnología de su país
El grupo empresario analiza desarrollar vehículos sin componentes tecnológicos asiáticos y asociarse con fabricantes estadounidenses. La estrategia apunta a superar las barreras comerciales y regulatorias de uno de los mercados más importantes del mundo.
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Automotriz china intenta ingresar a EEUU sin restricciones
La iniciativa fue planteada por Charlie Zhang, vicepresidente del grupo automotor, quien aseguró que existen posibilidades técnicas para adaptar los vehículos a las regulaciones estadounidenses. Además, reconoció que la empresa está dispuesta a evaluar acuerdos con fabricantes locales para facilitar su desembarco.
El desafío no es menor. Estados Unidos mantiene fuertes barreras comerciales para los automóviles chinos, con aranceles que pueden superar el 100%, además de restricciones relacionadas con la seguridad informática y el tratamiento de datos de los vehículos conectados.
Estas medidas representan uno de los principales obstáculos para las automotrices asiáticas que buscan ampliar su presencia internacional.
Sin embargo, Chery considera que el mercado estadounidense sigue siendo estratégico y no descarta modificar su estructura de producción y suministro para intentar acceder a él.
“Desde el punto de vista técnico, sin duda podremos encontrar una solución libre de China en hardware y software”, sostuvo Zhang al referirse a la posibilidad de desarrollar vehículos adaptados a las exigencias locales.
El directivo también explicó que la compañía analiza diferentes alternativas comerciales, incluida una eventual asociación con una automotriz estadounidense. Por ahora, no trascendieron nombres de posibles socios ni se confirmaron negociaciones concretas.
Las exigencias de Estados Unidos que complican el desembarco chino
El principal problema para Chery no se limita al precio de importación de los vehículos. Las regulaciones estadounidenses también establecen restricciones específicas sobre los componentes tecnológicos utilizados por los fabricantes vinculados con China y Rusia.
En enero de 2025, el Departamento de Comercio de Estados Unidos aprobó una normativa destinada a limitar la utilización de determinados sistemas de conectividad y conducción automatizada procedentes de esos países.
A partir de los modelos correspondientes al año 2027, las restricciones alcanzan al software de origen chino o ruso utilizado en sistemas de conectividad y conducción automatizada. Para el hardware vinculado con estas funciones, la implementación está prevista desde los modelos del año 2030.
Entre los componentes alcanzados se encuentran determinados módulos de comunicación, sistemas telemáticos y tecnologías que permiten conectar los vehículos con redes móviles o inalámbricas.
La normativa también contempla restricciones para fabricantes suficientemente vinculados con China o Rusia, incluso cuando los automóviles sean producidos dentro de Estados Unidos.
Esto significa que reemplazar componentes chinos no garantizaría automáticamente la autorización para comercializar los vehículos, ya que también deben considerarse las condiciones relacionadas con el fabricante y su estructura empresarial.
En determinados casos, la regulación permite solicitar autorizaciones específicas al Gobierno estadounidense.
Por ese motivo, una eventual alianza con una empresa local podría convertirse en una herramienta importante dentro de la estrategia de Chery, aunque tampoco aseguraría por sí sola el acceso al mercado.
La compañía deberá encontrar una fórmula que combine fabricación, abastecimiento tecnológico y cumplimiento regulatorio, en un escenario condicionado por la política comercial del presidente Donald Trump.
Canadá aparece como la primera puerta de entrada a Norteamérica
Mientras estudia alternativas para Estados Unidos, Chery avanza con planes más concretos para ingresar a Canadá.
Según Zhang, la automotriz proyecta comenzar sus operaciones comerciales en ese país a principios de 2027, aunque todavía no informó qué modelos comercializará ni cómo estará organizada su red de concesionarios.
Inicialmente, la empresa había contemplado comenzar las ventas durante el último trimestre de 2026, pero el calendario fue modificado.
Canadá presenta un escenario diferente al estadounidense, especialmente después de introducir cambios en su política comercial hacia los vehículos eléctricos fabricados en China.
Desde marzo de 2026, el país permite el ingreso de hasta 49.000 automóviles eléctricos chinos por año con un arancel del 6,1%, frente al gravamen del 100% que había establecido anteriormente.
Esta apertura podría facilitar la expansión de Chery en Norteamérica y permitirle desarrollar una presencia comercial en una región donde todavía enfrenta importantes limitaciones.
El desembarco canadiense también podría servir para evaluar la aceptación de sus vehículos, consolidar operaciones logísticas y adquirir experiencia en un mercado con características próximas a las estadounidenses.
Sin embargo, operar en Canadá no elimina las restricciones que existen al otro lado de la frontera.
La expansión internacional de Chery y sus próximos desafíos
La ofensiva comercial forma parte de una estrategia global que convirtió a Chery en uno de los mayores exportadores de vehículos de China.
La compañía inició su actividad automotriz a fines de la década de 1990 y, desde entonces, amplió su presencia internacional mediante diferentes marcas y acuerdos industriales.
Entre sus principales apuestas se encuentran OMODA y JAECOO, dos firmas que buscan ganar participación en el segmento de los SUV mediante propuestas de diseño, tecnología y equipamiento.
El grupo también desarrolla vehículos de mayor posicionamiento comercial a través de otras marcas, como Exlantix, que podría representar una alternativa para competir en segmentos superiores.
En Europa, Chery ya participa en diferentes mercados y mantiene una colaboración industrial con Ebro en España, donde se ensamblan vehículos en las antiguas instalaciones de Nissan en Barcelona.
Durante 2025, la compañía exportó 1.344.020 vehículos, un crecimiento del 17,4% respecto del año anterior, según las cifras difundidas por el fabricante.
Con ese desempeño, acumuló 23 años consecutivos encabezando las exportaciones de automóviles de pasajeros de China.
El ingreso a Estados Unidos representaría un nuevo salto en su expansión internacional, aunque también uno de los desafíos más complejos de su historia.
Por ahora, Chery no anunció una fecha de lanzamiento, modelos específicos ni inversiones confirmadas para producir vehículos en territorio estadounidense.
Su propuesta de desarrollar automóviles sin tecnología china demuestra hasta dónde está dispuesta a adaptar su estrategia para competir en ese mercado.
La incógnita es si esos cambios, junto con una eventual asociación industrial, serán suficientes para superar las restricciones comerciales y de seguridad que hoy mantienen a las marcas chinas prácticamente fuera de Estados Unidos.




