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26 de octubre 2026 - 14:54

Menos pantallas y más botones: el cambio que prepara una histórica automotriz

Mientras las automotrices multiplican las superficies digitales, un referente de la industria propone recuperar los controles tradicionales y devolverle protagonismo al conductor. Un nuevo prototipo anticipa cómo podrían cambiar los habitáculos.

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Alfa Romeo propone un cambio en sus futuros vehículos 

Las pantallas táctiles se convirtieron en uno de los elementos más importantes del diseño interior de los automóviles. Cada nueva generación incorpora dispositivos más grandes, tableros completamente digitales y sistemas que concentran múltiples funciones en una única superficie. Sin embargo, esta tendencia comienza a generar cuestionamientos dentro de la propia industria automotriz.

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Uno de los que decidió plantear una postura diferente es Alejandro Mesonero-Romanos, responsable de Diseño de Alfa Romeo, quien considera que los fabricantes están llevando demasiado lejos la incorporación de tecnología visible en los habitáculos.

El diseñador español sostiene que las enormes pantallas no necesariamente mejoran la experiencia de conducción y propone recuperar una configuración más sencilla, con información esencial y mandos físicos para las funciones habituales.

Durante una entrevista con la publicación británica Autocar, realizada en el marco del Salón del Automóvil de París, Mesonero-Romanos expresó su rechazo a la competencia entre fabricantes por instalar dispositivos cada vez más grandes.

“Deshagámonos de las pantallas”, afirmó al explicar su visión sobre los interiores de los próximos vehículos.

Su planteo no implica eliminar completamente la tecnología digital, sino modificar la manera en que se integra al automóvil. Para el diseñador, los sistemas electrónicos deberían estar disponibles cuando resultan necesarios, sin convertirse en el centro de atención permanente.

“Las pantallas están bien cuando estás sentado en el coche, pero cuando conduces no estoy tan convencido”, señaló.

En ese sentido, cuestionó que el tamaño de los dispositivos haya pasado a determinar buena parte del diseño del tablero.

“Estamos en una especie de guerra de centímetros con las pantallas y, para mí, no tiene ningún sentido”, sostuvo, al advertir que las dimensiones alcanzadas por estos elementos terminan condicionando la arquitectura interior de los vehículos.

Mesonero-Romanos también planteó que las grandes superficies digitales pueden perder vigencia tecnológica con el paso del tiempo, mientras que su incorporación representa un costo adicional para los fabricantes.

El regreso de los botones físicos

La filosofía del diseñador ya tiene una primera expresión concreta en el Alfa Romeo Cuorerosso, un prototipo presentado en París que anticipa una posible evolución del lenguaje de diseño de la marca italiana.

En lugar de recurrir a una pantalla central de grandes dimensiones, el vehículo propone una distribución diferente de la información y una mayor presencia de controles tradicionales.

El habitáculo recupera el concepto cannocchiale, una de las señas de identidad históricas de Alfa Romeo, caracterizado por instrumentos circulares orientados hacia el conductor.

Uno de los que decidió plantear una postura diferente es Alejandro Mesonero-Romanos, responsable de Diseño de Alfa Romeo, quien considera que los fabricantes están llevando demasiado lejos la incorporación de tecnología visible en los habitáculos.

En esta reinterpretación aparecen dos pantallas redondas que pueden integrarse visualmente, con la posibilidad de distribuir entre ellas la instrumentación y las indicaciones de navegación.

La propuesta busca que el conductor reciba únicamente los datos necesarios para manejar, evitando la presencia constante de información secundaria.

El prototipo también incorpora una consola central denominada Magma, que combina mandos físicos con una superficie destinada a proyectar determinadas funciones digitales.

Así, operaciones frecuentes como regular la temperatura del habitáculo o modificar la velocidad del ventilador pueden realizarse mediante botones y controles giratorios, sin depender de menús táctiles.

En cambio, funciones vinculadas con la música o determinadas indicaciones del navegador pueden mostrarse en la consola y manejarse mediante controles hápticos.

Otro aspecto destacado es la posibilidad de ocultar o apagar las superficies digitales cuando no están en uso, una solución que busca reducir los estímulos visuales durante la conducción.

“Quiero tener una pantalla de infoentretenimiento, pero no quiero que esté encendida todo el tiempo, así que quiero ocultarla”, explicó Mesonero-Romanos.

El responsable de Diseño también describió cómo imagina una experiencia nocturna ideal: un habitáculo con la instrumentación indispensable iluminada en rojo y sin otras pantallas encendidas.

Su postura contrasta con la dirección que adoptaron numerosos fabricantes, que actualmente utilizan las grandes pantallas como argumento comercial y como símbolo de modernidad.

El propio diseñador reconoce que una parte importante de los compradores valora ese tipo de equipamiento. Sin embargo, considera que Alfa Romeo puede diferenciarse mediante una experiencia más vinculada con el placer de conducir.

Por ahora, la compañía italiana no confirmó cuáles de las soluciones presentadas en el Cuorerosso llegarán a sus futuros modelos de producción.

De todos modos, el prototipo deja planteada una discusión que gana espacio en la industria: si el avance tecnológico debe traducirse necesariamente en más pantallas o si el verdadero desafío consiste en integrar las funciones digitales de una manera menos invasiva.

La propuesta de Mesonero-Romanos apunta precisamente a ese equilibrio: mantener la conectividad y las herramientas modernas, pero recuperar un interior donde el conductor vuelva a ser el protagonista.

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