22 de octubre 2026 - 00:00

Christian Kimelman, de BYD: "Rompimos el paradigma de que Argentina no estaba lista para los autos eléctricos"

El máximo responsable de la compañía china en la Argentina analizó el crecimiento de la marca, respondió a los cuestionamientos del Gobierno por el avance de los fabricantes chinos y anticipó sus expectativas para 2027.

Christian Kimelman, máximo responsable de BYD en el país. 

Christian Kimelman, máximo responsable de BYD en el país. 

Foto: MDZ

El escenario elegido estuvo a la altura de la ocasión. BYD, una de las automotrices chinas que más rápidamente ganó protagonismo en el mercado argentino, reunió a la prensa en El Dok Haras, en Exaltación de la Cruz, un exclusivo establecimiento bonaerense que fue escenario de algunos de los casamientos más resonantes del espectáculo y el deporte nacional.

Entre sus jardines, caballerizas y espacios de arquitectura distinguida celebraron sus bodas Oriana Sabatini y Paulo Dybala, Ricky Montaner y Stefi Roitman, Jorge Lanata y Elba Marcovecchio, y Nicolás Tagliafico y Carolina Calvagni.

En ese entorno, elegido para presentar su nuevo SUV premium Ti7, la compañía buscó transmitir una imagen de sofisticación y consolidación en el país. Sin embargo, más allá del lanzamiento, el encuentro permitió conocer de primera mano cómo analiza la empresa su vertiginoso crecimiento y cuáles son los próximos pasos de su estrategia comercial.

Christian Kimelman, Country Manager de BYD Argentina, fue uno de los protagonistas de la jornada. El ejecutivo repasó el primer año de operaciones de la marca, destacó la respuesta de los consumidores argentinos y aseguró que la compañía tiene margen para seguir creciendo, incluso frente a un mercado automotor que podría mantenerse estable durante 2027.

Los números ayudan a explicar el fenómeno. BYD superó las 13.000 unidades vendidas en el país y logró posicionarse entre las 10 automotrices de mayor volumen comercial. A ese desempeño se suma un dato que la empresa considera especialmente relevante: los vehículos 100% eléctricos representan el 30% de sus ventas, una participación que, según Kimelman, demuestra que Argentina está más preparada para la electrificación de lo que muchos imaginaban.

La expansión también está acompañada por inversiones de socios comerciales, una creciente red de concesionarios y una estrategia que busca alcanzar una mayor presencia federal. El objetivo es que la marca deje de ser percibida como una recién llegada y se convierta en un competidor estable dentro del negocio automotor.

Pero el desembarco de los fabricantes chinos también abrió una discusión sobre el futuro de la industria, la competencia y las importaciones. El debate tomó mayor dimensión después de que Santiago Caputo, uno de los principales asesores del Gobierno nacional, expresara su preocupación por el crecimiento de las ventas de vehículos provenientes de China.

En diálogo con Ámbito, Kimelman respondió a esos cuestionamientos, explicó por qué considera que BYD puede acelerar la transformación del mercado argentino y se refirió a la posibilidad de incorporar vehículos producidos en Brasil, las visitas a instalaciones industriales locales y las perspectivas comerciales para el próximo año.

El crecimiento de BYD, la competencia china y los planes para 2027

Periodista: Después de superar las 13.000 unidades vendidas, ¿qué balance hacen del primer año de BYD en Argentina?

Christian Kimelman: Más allá de 13.000 unidades vendidas, más allá de las cifras, el balance ha sido muy positivo, extremadamente positivo. Especialmente en algo que tal vez es más difícil de medir, que es la confianza.

Yo creo que el gran desafío que tenemos como BYD, como una marca nueva que desembarca en un momento en el que hay muchísimas marcas que están llegando, es cómo hacer para diferenciarse, cómo construir esa historia que queremos construir en Argentina.

Una empresa que vino para quedarse, con inversión de los socios estratégicos, seleccionados con mucho criterio, pero también con mucha velocidad para lograr esa presencia federal lo antes posible.

Creo que lo estamos logrando. La presencia es visible y ese es el gran logro de BYD: romper un paradigma de que el país no estaba listo para ese tipo de tecnología.

Kimelman, durante el lanzamiento del nuevo BYD Ti7.

Kimelman, durante el lanzamiento del nuevo BYD Ti7.

Había muchas dudas, más afuera que adentro, sobre la adaptación del vehículo 100% eléctrico. Creo que es la sorpresa de los primeros 12 o 13 meses que tenemos.

En este momento comercializamos dos vehículos 100% eléctricos, pero se llevan el 30% de nuestras ventas y eso nos reafirma la estrategia y la visión que tenemos de Argentina.

La transformación de todo el parque automotor que se ve en muchos países también se va a dar acá en Argentina y BYD lidera este camino.

Periodista: El crecimiento de las marcas chinas generó cuestionamientos dentro del Gobierno. Santiago Caputo expresó su preocupación por ese avance. ¿Cómo interpretan esas declaraciones?

Christian Kimelman: Más allá de este statement aislado de un funcionario, entendemos la preocupación que hay cuando un jugador nuevo y un jugador fuerte, como BYD, viene con mucha fuerza y obliga a toda una reconversión, a una discusión que me parece que es sana, que era necesaria en los distintos ámbitos. No solo en el rubro automotor: entre los competidores, en la manera de comercializar, en la infraestructura, en qué tipo de parque automotor queremos para la Argentina.

Creo que BYD le hace bien a la Argentina. Su llegada obliga a avanzar a muchas cosas que estaban en carpeta. Creo que eso es sumamente positivo.

La discusión que hay en algunos ámbitos sobre el origen de los productos, no solo acá en Argentina, sino en el mundo, ya pasó. No importa de dónde vienen los autos. De hecho, BYD, si bien es una marca de origen chino, hoy es una marca global. Tenemos presencia no solo en Asia, sino ya hace años en Turquía, ahora en Hungría. Se habla de otra fábrica más en Europa. Está el gran proyecto regional, acá, muy cerca, en Brasil.

La gran ventaja, que es el diferencial con otras marcas, es que tenemos el desarrollo de más del 90% del producto y, si voy más allá, del software, de sensores, de toda la tecnología.

Estoy convencido de que, en poco tiempo, en menos de cinco años, vamos a ver ciudades muy distintas acá, en la Argentina. Estamos hablando de autos, pero estoy seguro de que va a pasar, como pasa en otros países, que vamos a ver vehículos comerciales, buses. Va a ser amplio.

Periodista: ¿Qué encuentra el consumidor argentino en BYD para elegirla frente a las marcas tradicionales y a otros fabricantes chinos?

Christian Kimelman: En el centro está la marca y los productos. Estamos convencidos de que los productos son genuinamente muy buenos en calidad, pero también en tecnología.

Creo que hay jugadores que son reconocidos por su calidad, hay jugadores que son reconocidos por su posventa, hay jugadores que son conocidos por su diseño. BYD logra combinar distintas fortalezas de varios jugadores en una sola marca y en el line-up que presenta.

El segundo factor es la red de comercialización, la manera en que comercializamos. Cuando uno va a un concesionario de BYD ahí pasan cosas, pasan cosas divertidas, más allá de si uno se decide por un BYD o no.

Periodista: El Gobierno estableció un régimen de importación para vehículos electrificados, pero BYD también comercializa unidades por fuera de ese cupo. ¿Qué importancia tiene ese esquema para la empresa?

Christian Kimelman: El desembarco de BYD siempre estuvo desacoplado del tema cupos. Obviamente, el cupo es la idea original del Gobierno, como un disparador para todo un cambio en el parque automotor, vehículos más accesibles, pero más seguros. En el caso de BYD, el desembarco es independiente de los cupos y, sí, estamos trayendo autos por fuera de cupo.

Periodista: Directivos de BYD visitaron la planta que pertenecía a Mercedes-Benz y que actualmente opera Prestige Auto. ¿Existe alguna posibilidad de avanzar con un proyecto industrial en Argentina?

Christian Kimelman: Yo no estuve presente, pero sí hubo una visita. Fue para conocer a otros jugadores, conocer el mercado. Algo habitual que hace BYD en muchos mercados es conocer a los distintos actores, explorar, entender lo que sucede en cada mercado.

De hecho, BYD Argentina llegó en 2015 o 2016. Desde entonces, los primeros ejecutivos están dando vueltas por acá, viajando por el país. Ese estilo se replica en todos los países y es un estilo colaborativo, pero no hay ningún proyecto concreto.

Periodista: Con la producción de BYD en Brasil, ¿cuándo podrían comenzar a llegar vehículos de fabricación regional al mercado argentino?

Christian Kimelman: El año que viene ya podríamos, teóricamente, contar con productos desde Brasil. En la práctica hay que ver si eso sucede o si esa capacidad productiva la termina absorbiendo 100% el mercado brasileño y recién en una segunda etapa se destinan unidades tanto a la Argentina como a México y otros países vecinos.

Periodista: Para 2027 se proyecta un mercado automotor argentino similar al de este año. ¿BYD espera crecer incluso si las ventas totales no aumentan?

Christian Kimelman: Como mercado general, pensamos que 2027 va a ser un año similar al actual. Así como en este año, en un contexto menos favorable a lo esperado, BYD logró un crecimiento, la idea para el año próximo es seguir creciendo y aumentar nuestra participación.

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