Brasilia - El presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva Lula dijo que “no tiene que pedirle permiso a nadie para gobernar” en momentos en que su plan de quitarle la autonomía al Banco Central despierta una ola de críticas.
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Lula respondió a sus críticos: “No necesito un permiso para gobernar”
El presidente de Brasil contestó así a las reacciones negativas que enfrenta por su plan para quitarle la autonomía al Banco Central, dirigido por Roberto Campos Neto, cercano a Jair Bolsonaro. Pese a la disputa, fuentes del oficialismo dijeron que el Gobierno no busca remover al economista de su cargo.
Desde su toma de posesión el 1 de enero, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ha atacado repetidamente a la entidad dirigido por Roberto Campos Neto calificando sus tasas de interés de excesivamente altas y “vergonzosas”.
Lula también calificó de “bobería” la autonomía del Banco Central y afirmó que “el problema no es si es un banco independiente o vinculado al gobierno. El problema es que este país tiene una cultura de vivir con altas tasas de interés”, dijo.
Pasado
“Cuando el Banco Central dependía de mí (durante sus administraciones anteriores), todos se quejaban. El único día que habló la patronal de San Pablo fue cuando descubrieron las tasas de interés. Fue el único día. Ahora no hablan”, declaró el mandatario.
A la izquierda de Lula, el líder socialista Guilherme Boulos calificó a Campos Neto de agente dejado en el cargo por el predecesor de extrema derecha de Lula, Jair Bolsonaro, para “boicotear” la economía.
Con la autonomía del banco establecida por ley bajo Bolsonaro en 2021, su consejo de administración ya no se cambia al mismo tiempo cuando asumen los nuevos gobiernos, por lo que el mandato de Campos Neto como gobernador se extiende hasta finales de 2024.
Dos de sus colaboradores cercanos dijeron que Campos Neto no estaba considerando dejar el banco a pesar de la presión del Gobierno.
Futuro
Subrayaron, bajo condición de anonimato, que Campos Neto consideraba la autonomía del banco central como un logro institucional crucial, y que permanecer en el cargo hasta el final de su mandato desempeña un papel en su salvaguarda.
Los observadores políticos atribuyen la irritación de Lula con el banco a una mezcla de desaceleración del crecimiento económico y alta inflación que podría amenazar las perspectivas de reelección de su gobierno en 2026.
La tasa referencial Selic del banco se sitúa ahora en el 13,75%, y su comité de política monetaria no ha descartado nuevas alzas para reducir la inflación, cuya última lectura fue del 5,87% a mediados de enero, aún lejos del objetivo oficial del 3,25% para este año.
El comité mantuvo las tasas sin cambios la semana pasada en su primera decisión política bajo el nuevo gobierno, dando a entender que los tipos se mantendrían altos durante más tiempo de lo que esperan los mercados debido a los riesgos fiscales bajo Lula.
Llegada
Poco después de asumir el cargo, Lula empezó a criticar los objetivos oficiales de inflación del país por considerarlos demasiado bajos. Ello provocó una subida de los rendimientos de los bonos a largo plazo y pesó sobre el real, con lo que la divisa brasileña obtuvo peores resultados que sus rivales de los mercados emergentes.
Las metas oficiales son definidas por el Consejo Monetario Nacional, actualmente integrado por el ministro de Hacienda, el ministro de Planificación y el gobernador del banco central, lo que significa que el gobierno federal tiene dos de los tres votos en el comité.
Lula ya ha defendido que el país debe perseguir su propio patrón de inflación en lugar de seguir lo que llamó el modelo “europeo”, pero funcionarios del gobierno han restado importancia a cualquier posibilidad de cambio.


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