El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, sobre la base de los precios proyectados a cosecha. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y bajo la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros.
La agricultura en el norte de Buenos Aires, tanto en lo que respecta a los rindes de trigo como al avance en la siembra de soja, depende exclusivamente de la lluvia. En el mes de setiembre, hubo una lluvia de aproximadamente 8 mm, y en octubre las lluvias totalizaron entre 10 mm y 30 mm, de acuerdo con la localidad.
Los lotes de trigo se encuentran, en su mayoría, en la etapa de llenado de grano, y éste, en estado pastoso. Las variedades de ciclo largo están en mejor estado que las de ciclo corto, debido a que han podido desarrollar un mayor volumen de raíces y, por ende, lograron una mayor capacidad de exploración del suelo para la absorción de agua y nutrientes.
Los trigos sembrados en directa están a la vez en mejor estado que los sembrados con labranza convencional, debido a la mejor economía de agua que se logra con la siembra directa. Esta diferencia salta a la vista en campañas con déficit de humedad como la presente. Las variedades de ciclo largo y sembradas en directa presentan un muy buen desarrollo y sanidad, y los lotes que han sido bien fertilizados presentan un buen potencial de rinde, que puede superar los 35 qq/ha. Las variedades de ciclo corto, en cambio, presentan un potencial mucho menor, de cerca de 25 qq/ha.
Las escasas lluvias de setiembre y octubre alcanzaron para sembrar sólo una pequeña parte de la superficie planificada con maíz. Mucha de esta superficie pasó a soja, que también fue sembrada en muy baja proporción, aprovechando la breve lluvia de octubre. Actualmente, la siembra está detenida a la espera de un golpe de agua. La firmeza en los precios esperados a cosecha y la suba registrada en soja, maíz y trigo son la contracara de esta situación de estrechez hídrica. Esta suba les cambió la cara también a quienes pagaron precios de arrendamiento de 14 qq/ha y 15 qq/ha en soja, pues con los precios a cosecha de hace unos meses, de entre 145 y 150 u$s/t, los resultados proyectados presagiaban quebrantos. Hoy la situación cambió en cuanto a márgenes y rentabilidad proyectada, pero el clima tendrá la última palabra en la definición de los resultados que habrán de lograrse.
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