Agro invertirá más de $ 10.000 millones en la campaña actual
-
Molinos vuelve a salir de compras y refuerza su apuesta por el vino argentino
-
Quiebra de SanCor: un grupo empresario quiere quedarse con toda la láctea y busca frenar la venta por partes
El flujo de inversiones externas, poderoso motor innovador para aumentar la eficiencia, tardará un tiempo prolongado para recuperar importancia en el país.
El nivel de inversión esperado para la presente campaña ronda los 3.000 millones de dólares, más de 10.000 millones de pesos, incluyendo las labranzas, la semilla y los agroquímicos que se utilizarán para la producción de los cuatro cultivos principales: soja, girasol, trigo y maíz.
Esta demostración inequívoca de reacción positiva hacia la reactivación merece ser apreciada debidamente para evitar medidas que, originadas en una exacerbada voracidad fiscal, aborten prematuramente toda expectativa favorable. Esta reflexión surge para prevenir los efectos negativos que provocarán la aplicación de la normativa actual en materia de Impuesto a las Ganancias y a los bienes personales.
En efecto, el aumento en pesos de los bienes que se produce como consecuencia de la devaluación, es ficticio, ya que si se lo compara a valor dólar, en realidad han disminuido.
Al considerar las existencias iniciales y finales con un mismo signo monetario (pesos), pero con distinto valor intrínseco, aparecerán ganancias ficticias por tenencia, sobre las que habrá que tributar injustamente, con la consecuente descapitalización del sector y esto restará impulso a nuevas inversiones.
El agro, con sus importantes dotaciones de bienes de capital y de evolución, requiere que se valúen sus existencias iniciales y finales en forma racional y equitativa, sin las distorsiones que provoca la depreciación monetaria y por eso es imprescindible aplicar un ajuste por inflación para corregir estas desviaciones impositivas no deseadas.

