«Si un país quiere inversión en su sector agrícola, tendrá que ir a buscarla.» La frase de Carlos Razo, economista de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), fue una de las conclusiones que dejó el V Foro Técnico del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
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En esta línea, los especialistas reunidos en este encuentro coincidieron en que el sector agrícola atrae escasa inversión en Latinoamérica y el Caribe: ni las agencias de inversión, ni la estrategia de desarrollo de los países latinoamericanos colocan al sector agropecuario como un objetivo potencial para invertir, aseguraron.
El foro fue denominado «La inversión extranjera directa en América latina y el Caribe y su impacto en la agricultura y el desarrollo rural», y se realizó el 7 de agosto en la sede central del instituto, en Costa Rica.
Junto con Razo, participaron Eduardo Alonso, economista y consultor internacional; José Antonio Yock, vicepresidente de Operaciones de Latinoamérica de Del Monte Fresh Produce; Christopher Hansen, subdirector general del instituto, y Rafael Trejos, director de Modernización Institucional del IICA. Durante su exposición, Razo dio a conocer que, a pesar del incremento histórico en la Inversión Extranjera Directa que se registró en Latinoamérica en 2007, menos de 10% se destinó al sector de recursos naturales. Explicó, además, que no hay datos desagregados sobre inversión propiamente en agricultura.
Según dijo el economista, las inversiones en recursos naturales y las orientadas a lograr acceso a mercados son las que tienen el potencial para impactar la agricultura y la vida rural latinoamericana, especialmente de países como Brasil, Chile, Argentina, Colombia y México, que son los que más inversión logran atraer en la región, especialmente en la actividad minera.
Aun así, los beneficios de las inversiones en estos sectores (como el aumento en las exportaciones, la mejora en la competitividad y la generación de empleo) pueden ocasionar dificultades potenciales, como la dependencia a ciclos de precios internacionales, la contaminación ambiental y el generar pocos encadenamientos productivos.
«A veces, la inversión en el sector agrícola podría no parecer tan rentable, por lo que se debe trabajar en mejorar la imagen de la agricultura como un ámbito atractivo para invertir», concluyó Razo.
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