Alimentos generan 30% de los empleos
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El índice de importancia relativa del sector agropecuario en la economía ubica a la Argentina por delante de Estados Unidos, Canadá, Australia, Chile, Uruguay y Brasil, «países en los cuales el sector productor de alimentos también tiene un peso importante», explica Corradi.
• Incidencia
La incidencia sobre el empleo y el PBI no es pareja en todo el país. En algunos casos la comunidad agroalimentaria tiene una presencia clave. En el nordeste argentino, por ejemplo, 31% de los trabajadores es ocupado por el sector primario. En el noroeste, el porcentaje es de 19%. En Cuyo, de 16%; en la Patagonia, de 11% y en la Región Pampeana, de 14%.
Los siguientes datos evidencian el peso del sector en las economías regionales:
• Hay 23.000 productores de tabaco.
• Solamente Tucumán posee 10.000 productores azucareros minifundistas.
• Hay 3.000 productores de té.
• En Chaco, el algodón ocupa más de 50% de la superficie sembrada.
• El sector vitivinícola emplea en forma directa a 45.000 personas. La producción primaria da cuenta de 22% de las exportaciones argentinas, mientras que las manufacturas de origen agropecuario representan 32%. Juntos suman 54%, y distintos pronósticos indican que este año podrían trepar a 59%. Atribuir ese crecimiento exportador a la actual paridad cambiaria sería un grueso error. De hecho, en los años '90, y en plena vigencia del «1 a 1», las exportaciones del sector agropecuario (incluyendo las manufacturas) crecieron a una tasa dos veces mayor a la de la década anterior (5,9 por ciento vs. 2,7 por ciento). El mayor crecimiento se dio a inicios de los '90, con un incremento de 10,1% anual acumulado.
La segunda parte de la década no fue tan vertiginosa y sufrió importantes altibajos, entre otros motivos por la caída de precios internacionales de los granos, aceites y harinas que se inició a mediados de 1997 y se profundizó hacia fines de la década.
En síntesis, la importancia del sector agroalimentario en la vida y en la economía nacional, si bien es difícil de cuantificar, resulta mucho más amplia de lo que se suele creer. Hace falta una mayor interacción entre los distintos actores del sector con los organismos encargados de realizar las mediciones oficiales, a fin de obtener datos más representativos. De esa manera se podrán desterrar algunos mitos, como la creencia -a veces bastante difundida- de que la actividad agropecuaria produce una baja gene-ración de empleo.


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