26 de diciembre 2000 - 00:00

Análisis de la situación en Balcarce

Situación climática

Desde julio hasta ahora, en el comportamiento climático de la zona de Balcarce, hay dos aspectos que destacar: por un lado la situación hídrica y por otro la térmica.

Tentados estaríamos de decir que éste ha sido un año de los buenos con respecto a las lluvias si sólo tomamos en cuenta que ya para fines de octubre estábamos superando los registros históricos de los últimos 19 años, contabilizándose desde entonces y hasta hoy 81 milímetros que nos posicionan por encima del mismo.

Pero toda moneda tiene dos caras; este excedente de lluvias se distribuyó de tal manera que afectó en general el normal desarrollo de las labores (barbechos, siembras, pulverizaciones, etc.) en los cultivos de fina y de gruesa, complicando su concreción en tiempo y forma.

Modificando la situación, durante noviembre y los días que llevamos de diciembre, habría ya 80 mm. de déficit estacional respecto del promedio histórico.

Por otro lado, la tempera-tura media mensual, desde julio hasta noviembre inclusive, presentó promedios con valores de más de 1 grado por debajo del registro histórico 1970-1999; condición que facilitó la permanencia de agua libre en el perfil de suelo, generando así dificultades de preparación de una buena siembra para los cultivos de fina y gruesa.

Situación productiva

Si hablamos de la siembra del trigo veremos que culminó tardíamente, manifestando un marcado desfasaje temporal entre las siembras de ciclos largos e intermedios-cortos.

Durante la etapa de desarrollo de los cultivos, las condiciones climáticas fueron excelentes para su desarrollo vegetativo aunque complicaron los tratamientos de herbicida y fertilizaciones al momento de macollaje.

También el exceso de lluvias dificultó la actividad de los herbicidas, ya que resultaba un aliciente para la supervivencia de las malezas.

Las bajas temperaturas durante los períodos de mayor susceptibilidad a enfermedades foliares y a Fusarium, contribuyeron a una leve expresión de las mismas, lo que nos posiciona hoy ante cultivos que están concluyendo su período crítico de llenado de grano en condiciones sanitarias óptimas aunque con algún síntoma de estrés hídrico, efecto que se podrá evaluar durante la cosecha de los trigos.

De no mediar ninguna eventualidad climática de importancia, podríamos estar esperando llegar a la cosecha con expectativas de muy buenos rendimientos.

Y si de gruesa hablamos, los desajustes climáticos que prevalecieron durante el período que correspondía a la siembra de la misma, llevaron a que hoy en el campo se observe alrededor de 60-70 por ciento de los cultivos sembrados fuera de sus fechas óptimas, por lo que habría que prever como consecuencia una factible disminución de rendimientos.

Además, el presente déficit hídrico complica las etapas de desarrollo inicial de los cultivos y la realización de las fertilizaciones en los lotes destinados a maíz.

Por último, la cosecha de especies forrajeras y la realización de reservas se vio favorecida por las condiciones secas de los últimos días.

En general los volúmenes de pasto cosechados fueron altamente satisfactorios.

Situación económica

Siguiendo el ritmo de la economía nacional, pocos son los cambios que a nivel económico y financiero se observaron en la situación de la zona, y sólo las expectativas de mejores rindes y precios, respecto a las de las últimas dos campañas, mantienen al productor con la esperanza de poder obtener un respiro para su bolsillo (y para sus cuentas bancarias).

Perspectivas

A tan sólo unos días de la cosecha del trigo, que por su evolución permitiría suponer una buena calidad del mismo, y teniendo presente el mejor nivel de precios que su mercado está manifestando con respecto a las últimas campañas, parecería ser que esta Navidad y en Año Nuevo los productores van a poder brindar con un poco más de tranquilidad.

Es la campaña de cosecha gruesa quien le quita un poco el sueño al productor; debido a que todavía se debe terminar de definir el total de la superficie a sembrar y se debería modificar la situación hídrica en el corto plazo, de lo contrario habría que evaluar el impacto negativo de estos factores sobre su futura producción.