La Paz (AFP) - Bolivia espera erradicar la fiebre aftosa de su territorio en 5 años, con una inversión de 34 millones de dólares y la ayuda de sus vecinos, dijo el ministro de Agricultura, Hugo Carvajal.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Con ese fin, se tiene previsto llevar adelante un agresivo plan de vacunación y control genético en todo el territorio boliviano, a través del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria (Senasag), dijo Carvajal.
Expectativa
La inversión prevista para el plan de erradicación de la fiebre aftosa es de 34 millones de dólares, 22 de los cuales corresponden a un crédito del BID y, el resto, a recursos propios del Tesoro General, el Senasag y los gobiernos locales de las regiones ganaderas.
De acuerdo con los datos del Senasag, la población bovina en Bolivia es de alrededor de 6,2 millones de cabezas y la presencia de la fiebre aftosa no llega a 1 por ciento.
Los planes gubernamentales contemplan la erradicación de la enfermedad en el altiplano boliviano, que ocupa un tercio del territorio nacional, hasta el año 2003, mediante la vacunación masiva del ganado camélido de la región, cuya carne tiene buenas perspectivas de exportación a Europa y Japón. Carvajal explicó que se espera ampliar la cooperación que en ese campo se recibe de las naciones vecinas, mediante la suscripción de convenios con la Argentina, Brasil, Chile y Paraguay a fin de alcanzar la meta acordada con la OPS para eliminar el mal de las Américas hasta 2007.
Como parte de los esfuerzos de la región para combatir la enfermedad, entre octubre y enero, Bolivia recibió de la Argentina una donación de 700.000 dosis de vacunas destinadas principalmente al ganado del sureño departamento (provincia) de Tarija.
Brasil, por su parte, hizo una donación de un millón de vacunas para el ganado de los departamentos de Santa Cruz, Beni (Este) y Pando (Norte), principales regiones ganaderas del país, y está en puertas una ayuda adicional de 2 millones de dosis.
Según el dignatario, mien-tras no se elimine la enfermedad del territorio boliviano, el país continuará siendo «un factor de perturbación en el Cono Sur», lo que perjudicará incluso el proyecto boliviano de concretar en su territorio los corredores de exportación bioceánicos». Durante 2000, los casos comprobados llegaron a 86, que representan una población de riesgo potencial de 32.000 cabezas.