14 de mayo 2012 - 00:00

Brasil: sequía desata una guerra por el agua entre los campesinos

Brasil atraviesa la peor sequía de los últimos 50 años. Las personas afectadas reciben ayuda financiera del Gobierno, pero la falta de agua ya acabó con la producción agrícola y amenaza la vida de los animales.
Brasil atraviesa la peor sequía de los últimos 50 años. Las personas afectadas reciben ayuda financiera del Gobierno, pero la falta de agua ya acabó con la producción agrícola y amenaza la vida de los animales.
Río de Janeiro - La severa sequía que afecta a 1.100 municipios del nordeste de Brasil desató una «guerra por el agua» que ya suma la muerte violenta de un campesino y de decenas de animales por sed, según informó el diario O Globo.

Considerada la peor sequía en 50 años, la situación no es peor porque las personas afectadas reciben ayuda financiera del Gobierno a través de sus programas sociales. Pero la falta de agua ya acabó con la producción agrícola de muchos campesinos y amenaza la vida de sus animales.

Algunas personas han perdido hasta la mitad de su ganado producto de la sequía y el Gobierno brasileño redujo la previsión para la cosecha de maíz, soja y frijoles.

En Pernambuco, donde 66 municipios fueron declarados en emergencia, los ríos están ahora todos secos y los animales en búsqueda de agua se topan con pozos de lodo espeso y oscuro, indicó O Globo.

Asesinado

El caso más alarmante hasta ahora en esta «guerra por el agua» se presentó en la población de Bodocó (Pernambuco), donde a comienzos de mes el agricultor Joao Batista Cardoso fue asesinado a tiros por el jefe de la oficina estadual de Saneamiento cuando le fue a exigir abastecimiento de agua.

Por otro lado, pobladores desesperados enfrentan el chantaje político de los «pipeiros» (distribuidores de agua en carros cisterna), por lo general candidatos a concejales que ofrecen agua a cambio de votos, denunció O Globo.

«Las represas quedan secas, el pueblo está con sed, y un carro lleva agua para ganar votos. Los dueños de los camiones ganan por los dos lados: reciben del Gobierno (agua para distribuir) y el voto del pueblo. Las personas perjudicadas no reclaman porque tienen miedo. Hay culpa tanto del estado como del municipio», protestó Francisco da Silva, un sindicalista en la región.

En el estado de Bahía, la emergencia ya afecta a 234 de sus 407 municipios.

La situación toca también el precio de los alimentos. Por ejemplo, el frijol negro, fundamental en el plato del brasileño promedio, subió un 40%.

Agencia AFP

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