11 de diciembre 2003 - 00:00

Buena evolución del trigo en el Sudeste



El cuadro adjunto muestra la proyección de resultados para la zona sudeste de Buenos Aires sobre la base de los precios estimados a cosecha. Se presentan las cifras para los cultivos realizados por administración en campo propio, y en la forma de porcentaje o arrendamiento en campos de terceros.
Hasta el mes de setiembre, la estrechez de lluvias en la zona planteaba un serio interrogante en cuanto a los resultados físicos de la campaña de trigo. Pero el clima cambió a tiempo, y en octubre y noviembre aparecieron lluvias espaciadas pero en cantidad suficiente para asegurar la adecuada evolución de las etapas críticas de espigazón, floración y llenado de grano. El clima seco durante la mayor parte del ciclo evitó el ataque de enfermedades de hoja, y la sanidad de los cultivos es elevada. La mayor parte de los lotes se encuentra finalizando la etapa de llenado de grano. En la mayoría de los casos, los productores debieron atrasar la aplicación de fertilizantes nitrogenados por la falta de precipitaciones, pero este hecho, sumado a la adecuada provisión de humedad, jugó finalmente a favor del cultivo, puesto que se espera un buen contenido de gluten en los granos. Todo hace suponer que será una buena campaña, con rindes acordes con la tecnología utilizada en cada caso.
En las últimas semanas se produjo un ataque generalizado de oruga militar en los lotes de trigo, lo que obligó a su control mediante la aplicación de insecticidas para evitar el daño en las hojas superiores del cultivo y la consecuente merma en el potencial de rinde.
En cuanto a la cosecha gruesa, está finalizando la siembra de soja. Este año se estima que cerca de 50% de los lotes de cosecha gruesa en el Sudeste estará sembrado con soja, mientras que 35% estaría sembrado con girasol y 15% con maíz. Si bien los márgenes proyectados para maíz en el cuadro adjunto son similares a los de soja y girasol, el capital requerido para sembrar una hectárea de maíz es muy superior al requerido para la siembra de soja o girasol. El retorno por peso invertido es, asimismo, mayor en estos dos últimos cultivos. También influyó el clima en la disminución de la superficie sembrada con maíz, pues por el atraso en las lluvias muchos productores optaron por devolver la semilla de maíz comprada con anticipación, y se volcaron a sembrar soja, también con la mirada puesta en los precios proyectados a cosecha.

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