26 de diciembre 2000 - 00:00

Buenas expectativas del agro para próximo ciclo

Si bien 2000 fue un año duro para muchos sectores del campo, las expectativas para el próximo ciclo son buenas.

Los precios de los productos agropecuarios cayeron en gran escala, pero los empresarios se mostraron optimistas y esperan una recuperación para 2001.

CARLOS BOERO

Presidente de la Federación Argentina de la Industria
Molinera (FAIM)

Este fue un año estable y de preparación para que 2001 sea definitivamente bueno. Siguen pendientes algunos reajustes que la industria debería hacer para poder limpiar algún tipo de competencia desleal que todavía está existiendo, aunque en menor escala.

En ese sentido pedimos a los entes que deben controlar que no reparen en recursos para poder eliminar toda la comercialización en negro que todavía está dentro de la industria. Los caudalímetros están en funcionamiento con el control de la Secretaría de Agricultura, la ONCCA y la AFIP, pero la idea es que cuando se detecte algo fuera de la legalidad directamente se clausure, de lo contrario no hay exigencia y desalienta el trabajo.

La eliminación definitiva de la comercialización en negro y la reconversión de la industria son tareas a cumplir para el próximo año. Hay molinos que no tienen el registro de Agricultura, ni el provincial, ni municipal.

JUAN B. GERARDUZZI

Consultor del sector frutihortícola

El sector no escapó a la problemática de la recesión general.

Pero el sector sigue redoblando la apuesta. Si bien el año termina con algunas, hay expectativas interesantes a partir de ahora en la medida que se empiecen a limar varias asimetrías que hay respecto de mercados internacionales.

En la medida que se contenga y se considere a la frutihorticultura como una actividad dentro de la política de

Estado es una de los pocos sectores que hoy podría dar respuesta al problema de la desocupación, por la mano de obra que ocupa.

Para el próximo año puede llegar a haber un sinceramiento dentro de las estructuras productivas y que los volúmenes que se obtengan dependan de la profesionalidad del sector y no como en años atrás que invertía sin conocimiento de la actividad y provocaba una desestabilización de la oferta, con la consecuente caída de los precios.

PABLO LINARES

Presidente de la Cámara de Industrias Arroceras del Litoral

La situación del arroz durante este año fue negativa. Tuvimos los precios más bajos de los últimos diez años y regis-tramos una nueva caída en la siembra, con lo cual la Argentina va a tener un mínimo saldo exportable, el más bajo de los últimos 5 años.

También tuvimos muchos problemas de competencia, dado que Brasil no cerró dos veces la frontera con medidas judiciales y la semana pasada presentó una denuncia por dumping. En el camino cayeron muchos molinos, industrias y productores. En tanto para 2001 esperamos que el contexto sea más favorable, con una recuperación de los precios porque el arroz que hay en la Argentina alcanza para el consumo interno y apenas para el mercado internacional.

Si en 2001 no exportamos nada a Brasil y repetimos los mismos envíos al resto de los mercados (Chile, Irán y Perú, entre otros) que durante este año, no nos alcanza el producto. Por lo tanto las expectativas de recuperación de los precios son mayores para el año que comienza.

ENRIQUE J. MONFORTE

Gerente de la Federación Lanera Argentina

En los que va de este segundo semestre los precios, que no eran buenos, tuvieron una caída promedio adicional de 6 por ciento.

Si bien el volumen de exportaciones se mantuvo --actual-mente se exporta 90 por ciento de la producción-los valores no son satisfactorios. De todas maneras nosotros creemos en un sector con mucho potencial y muy bien ubicado en los mercados internacionales, debido a una tradición industrial exportadora.

Esperamos una recuperación de los precios para la próxima temporada, porque en este momento no se están cubriendo los costos. Por otro lado, al estar globalizado, el sector cuenta con la ventaja de que las autoridades le presten la atención necesaria para remover ciertos obstáculos que lamentablemente subsisten.

Por caso el tratamiento arancelario diferencial que nos perjudica en algunos países latinoamericanos respecto de las lanas de Uruguay, que prácticamente produce el mismo volumen de la Argentina.