Las próximas cosechas de la Argentina y Brasil prometen elevar fuertemente el perfil exportador de harina de soja de esta región. Asumiendo una producción en Brasil de 42,5 millones de toneladas, este país estaría en condiciones de exportar 10,3 millones de toneladas del subproducto, por encima de los 9,8 millones de la campaña anterior. En el caso argentino, las exportaciones de harina, con una producción conservadora (la del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos), de 28,75 mill/t., las exportaciones se ubicarían en el orden de los 15,6 mill/t., contra 14,4 mill/t. de la campaña previa.
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Las exportaciones de maíz desde la Argentina durante la campaña 2000/'01 totalizaron 9,6 millones de toneladas, comparados con 11,08 millones del año anterior. Corea del Sur resultó ser durante este período nuestro principal cliente con 1,65 millones de toneladas. El área total dedicada con este cultivo para la próxima campaña sería de 2,6 millones de hectáreas, la superficie más baja en una década. Las exportaciones argentinas de trigo se ubican en 5,7 millones de toneladas, contra 5,92 del año anterior a esta altura. De este total 1,7 millones han sido vendidos a Brasil y 1,6 millones a Irán.
La semana pasada fue abreviada en Chicago por el feriado de Martin Luther King.
El mercado operó a la defensiva por las lluvias en el sur de Brasil que resultaron en general benéficas para los cultivos; ya se hablaba de algunas pérdidas potenciales por las altas temperaturas y ausencia de lluvias, aunque no se descartan precipitaciones en las próximas jornadas.
La sensación que la operatoria de Chicago fue dejando en estos días es que el mercado se aproxima a la estacionalidad propia de casi todos los meses de febrero, cuando se comienza a palpar la producción brasileña con algo más de precisión. En nuestro ámbito, comenzó la actividad por parte de los exportadores que volvieron a presentarse al mercado con precios, luego de más de 30 días de inactividad. El mercado de soja y el de harina acumulan buenas utilidades en lo que va del año. La mejora en los precios obedeció, en gran medida, a la particular situación de nuestro país que impidió el normal flujo de envíos al exterior, aunque ésta no sea una época de fuerte oferta estacional por parte de nuestro país. La economía del Japón se ha venido debilitando en los últimos años. Los inconvenientes surgidos por inconvenientes sanitarios en el ámbito local son malos aliados del consumo de carnes. El último episodio del mal de la «vaca loca» determinó una fuerte restricción del consumo (en algunas regiones hasta prácticamente la mitad del que se registraba últimamente) y como resultado de esta crisis, muchos consumidores se han volcado masivamente a otros productos vegetales, como el arroz. Esto marca una tendencia negativa para la importación de maíz, al tratarse de un país que no sólo alimenta sus reses con maíz americano, sino que es un fuerte consumidor de carne estadounidense. China anunció que requerirá de un certificado de seguridad que acompañe las importaciones de soja y subproductos genéticamente modificados que realice a partir del 20 de marzo; la cosecha argentina arribará luego de esta nueva medida. A esta altura, resulta prácticamente imposible asegurar masivamente la provisión de soja no modificada genéticamente.
En la cosecha norteamericana 70% corresponde a variedades transgénicas y en la Argentina alcanza 90%. Si bien oficialmente Brasil no tiene aprobada estas variedades, el mercado sabe bien que en el sur del país han cobra-do un auge importante y ya se están imponiendo en otras regiones, como la de Mato Grosso. También se hablaba que China requeriría un etiquetado de aceite de soja producido con soja OGM, algo que el «trade» califica de impracticable.
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