17 de febrero 2004 - 00:00

Buscan reactivar producción de maquinaria agrícola en Santa Fe

Unos 200 fabricantes de partes y maquinaria agrícola del sur santafecino presentaron al Gobierno un plan para poner en funcionamiento conjuntamente una planta ensambladora que les permita competir con las cosechadoras, tractores, camiones y motores importados de Brasil, y aprovechar así el boom agropecuario de los últimos meses.

Los empresarios, nucleados en el Movimiento para la defensa y desarrollo de la máquina nacional (MODEMAQ), presentaron al ministro de Planificación, Julio de Vido, un proyecto que contempla una inversión de 4 millones de dólares, de los cuales las firmas cubrirían un 50 por ciento en insumos.

El vocero del grupo, José Luis Castellarín, explicó a Télam que el otro 50 por ciento "tendría que ser fondeado por el Estado y los bancos a cambio de acciones preferentes que cotizarán en Bolsa, durante los primeros cinco años, y compromisos de recompra a partir del quinto año".

Los industriales encendieron una vez más sus luces de alarma por las importaciones de Brasil: según apuntó el titular del MODEMAQ, Orlando Castellani, el boom agropecuario no alcanzó para que vuelvan a instalarse en Argentina las grandes firmas que emigraron hacia el país vecino durante los años noventa.

"Estamos en contra del avasallamiento brasileño en materia industrial, lo que se está haciendo es buscar algo asociativo, y esto sin duda tiene que tener el apoyo del Estado", dijo a Télam el empresario, que preside también la fábrica Ombú, en la localidad santafecina de Las Parejas.

Esa ciudad y su zona de influencia producen el 30 por ciento de la demanda nacional de maquinarias para el agro, y Santa Fe fabrica el 62 por ciento del total, con un 47 por ciento de las empresas.

Luego de que en 2003 se vendieron más de 500 millones de dólares en maquinaria, contra los 319 millones que se habian colocado en 2002, los fabricantes -muchos de los cuales trabajan a plena capacidad desde el año pasado- decidieron dedicarse a expandir su negocio verticalmente.

Ocurre que la mitad del mercado local de pulverizadoras, tractores, trilladoras y cosechadoras es importado, y esas importaciones se reparten en un tercio para Brasil, un tercio para Estados Unidos, y otro tercio para Europa.

"De Vido nos dijo que es un proyecto que le interesa", indicó Castellani, y precisó que esta semana continuarán las reuniones en Buenos Aires con el equipo del ministro.

El lunes próximo, además, el gobernador Jorge Obeid viajará con su gabinete a la localidad de Las Parejas, a 90 kilómetros de Rosario, donde se ubicaría la planta ensambladora, en predios de fábricas hoy abandonadas.

Castellarín explicó que Argentina "llegó a tener en su mejor momento 34 fabricas de cosechadores, pero la política de la década del noventa barrió con las empresas, y sólo quedó una que abastece el 17 por ciento de la demanda interna".

Las empresas líderes "ya vendieron todo lo que tenían en Argentina, y se instalaron en Brasil, desde dónde les resulta mucho más económico abastecer el mercado argentino".

Según un informe de MODEMAQ, un 68 por ciento de las cosechadoras vendidas son de origen brasileño, mientras que menos del 20 por ciento es de origen nacional.

El mismo trabajo afirma que el costo de las máquinas explica un 35 por ciento del valor de la producción sojera, por lo cual una mejora en sus precios repercutiría de inmediato en la competitividad del agro argentino.

Para los impulsores del proyecto, además, "reemplazar la ausencia de inversiones extranjeras con fabricación nacional es una decisión estratégica", porque mientras Brasil coloca sus tractores en Argentina, compite a su vez en la colocación de productos agropecuarios en el exterior".

Por eso, advirtió Castellarín, "un día pueden decidir no vender más cosechadoras a Argentina y dejar a los productores argentinos con la cosecha sin levantar".

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