La Argentina espera recuperar el mercado de Brasil que demanda unos 70 millones de dólares anuales de fruta de la Patagonia, con una fiscalización fitosanitaria más rigurosa sobre las manzanas, peras y duraznos de Neuquén y Río Negro, especialmente por la carpocapsa. La decisión se adoptó durante la reunión de la Comisión de Sanidad Vetegal de la Fundación Barrera Patagónica (Funbapa) convocada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) «para analizar la situación fitosanitaria del comercio de peras y manzanas con Brasil». El problema se planteó el miércoles pasado, cuando Brasil decidió cerrar sus fronteras al ingreso del producto argentino portador de «cydia pomonella» o carpocapsa, una de las plagas más difíciles de erradicar de las frutas de pepita, de la cual está libre el vecino país. Datos estadísticos de la Secretaría de Agricultura señalaron que en los primeros diez meses de 2001 los envíos de las frutas cuestionadas a Brasil totalizaron 56,6 millones de dólares, con 40,2 millones a peras, 15,6 millones a manzanas y 695 mil dólares a duraznos.
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