12 de junio 2002 - 00:00

Cairns acusa a proteccionistas

El secretario de Agricultura, Rafael Delpech, criticó los subsidios que aplican los países desarrollados para el agro, en referencia a la política proteccionista impuesta por Estados Unidos y los países de Europa en favor de su producción primaria. «La crisis argentina no da lugar a ambigüedades: tenemos que empezar a cambiar el sistema del comercio agropecuario en el mundo», declaró el funcionario ayer en Roma, en una rueda de prensa de la que participaron los países del grupo de Cairns, que agrupa a las naciones con potencial agrícola. En la reunión, celebrada de manera paralela a la Segunda Conferencia Mundial de la Alimentación promovida por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que se está llevando a cabo en Italia, Delpech dijo que la posición de la Argentina en la lucha contra los subsidios fue «siempre clara».

«Me sorprende la nueva escalada de los subsidios en Estados Unidos, donde la agricultura no es una primera industria, como en nuestro caso», señaló el funcionario argentino.

El Grupo Cairns está integrado por la Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Tailandia y Nigeria. Asimismo, Delpech aseguró que la Argentina coincide con la postura de Canadá y Brasil, países que no están dispuestos a sentarse a negociar una nueva rueda hasta tanto la política agrícola no sea tratada de «manera justa» por parte de los países desarrollados. «No podemos confundir la cooperación internacional como paliativo de los subsidios: funciona sólo como anestesia para que se sientan menos las leyes que se quieren imponer», agregó Delpech.

El secretario de Agricultura argentino advirtió que si no se disminuyen los subsidios a la agricultura «el futuro será verdaderamente incierto» y que la política de subsidios aplicada por los Estados Unidos y Europa tornan inalcanzable los objetivos que se propuso la FAO de reducir el hambre en el mundo.

Por su parte, el ministro de Agricultura de Canadá, Lyle Vanclief, declaró que la ley agrícola estadounidense perjudicará a los agricultores de los países en desarrollo y coincidió con Delpech, respecto de que la misma minará los objetivos establecidos por los países miembros de la FAO en materia de lucha contra el hambre en el mundo. Vanclief advirtió que la ley agrícola estadounidense distorsionará los mercados de productos agrícolas en todo el mundo e impedirá a los países en desarrollo la participación activa en el sistema.

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