Ha invertido Portugal 250 millones de euros (305 millones de dólares) en los últimos seis años para desarrollar un sistema de control del mal de las "vacas locas", afirmó hoy el ministro de Agricultura luso, Carlos da Costa Neves. En unas declaraciones a los periodistas, el ministro consideró que ha sido "un esfuerzo muy significativo", pero que permite al país estar en "mejores condiciones para competir en el mercado internacional".
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El ministro realizó estas declaraciones en el día en el que la Comisión Europea (CE), con el voto en contra de Francia, levantó el embargo a la carne de vaca portuguesa, gracias a los resultados "satisfactorios" en el cumplimiento de las reglas de control de la encefalopatía espongiforme bovina (BSE). Costa Neves calculó que, debido al embargo de las exportaciones de carne vacuna a partir de 1998, Portugal dejó de exportar "una media de 20 millones de euros por año".
Según el ministro, en 1998 Portugal "no tenía un movimiento especialmente fuerte de exportación de ganado", pero el embargo a la carne vacuna influyó, "por lo menos en la fase inicial, en otro tipo de exportaciones".
"Los Estados miembros de la Unión Europea aceptaron hoy la propuesta del comisario David Byrne para el levantamiento del embargo a Portugal para el fin de las restricciones a las exportaciones de bovinos, carne y productos animales", según señaló la CE en un comunicado. Costa Neves consideró que la imagen negativa provocada por el embargo se ha "superado a lo largo de los años", al tiempo que se ha producido "una mejoría en la producción de carne".
"Creamos condiciones para la exportación y para ser competitivos, ya sea en los viejos mercados o en los de los nuevos países de la Unión Europea, Europa Central y del Este", apuntó.
En su opinión, este nuevo mercado que se abre para Portugal "es la única razón que explica el hecho de que Francia se haya opuesto hasta al fin, sola, al levantamiento del embargo" de la carne portuguesa.
El ministro consideró que, a pesar de que en términos generales el embargo haya sido negativo, acabó teniendo "efectos positivos", ya que Portugal ahora está "entre los mejores países al nivel de los controles" de la encefalopatía espongiforme bovina.
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