Carne: teme Australia el pleno regreso de Argentina y Uruguay
La cantidad de cabezas vacunas de Australia podría caer a un mínimo de cinco años en 2003-2004 porque la peor sequía en un siglo secó las reservas de agua y 70 por ciento de las tierras del país. El faenado de animales probablemente será 20 por ciento menor cuando la sequía termine y los ganaderos aumenten sus rebaños.
«No venderemos ni un animal» el año que viene, dijo Will Abel Smith, gerente de hacienda en S. Kidman & Co., la tercera explotación ganadera de Australia. «Todo lo que tenemos lo engordaremos o lo usaremos para criar.» El rebaño de Kidman, que normalmente suma 170.000 cabezas, se redujo en 20 por ciento debido a la sequía. La cantidad de cabezas en todo el país, incluidas las vacas lecheras, bajaría a 27 millones en el ejercicio del próximo año, desde 27,2 millones en el actual. El máximo de cabezas fue de 28,5 millones en el ejercicio 2001-2002.
Abare espera que los precios del ganado promedien A$ 2,85 el kilo en 2003-2004 (u$s 1,80, 20 por ciento más que un año antes), pero que después bajen durante cada uno de los siguientes cuatro años debido a la mayor producción de EE.UU. y al incremento de la competencia de países sudamericanos. Cuando retome las ventas externas este año, Uruguay probablemente buscará llenar el vacío que dejará Australia. El gobierno uruguayo está esperando una decisión de Washington para reanudar los envíos, que fueron suspendidos luego de un brote de fiebre aftosa que le impidió a Uruguay cubrir su cuota de 20.000 toneladas en 2002, dijo el mes pasado el grupo operador Meat & Livestock Australia. La falta de competencia de Uruguay impulsó las exportaciones de carne vacuna australiana a Canadá el año pasado. Las ventas a Canadá, el tercer comprador más importante de carne australiana después de EE.UU. y Japón, bajarían cuando reanuden sus exportaciones Uruguay y la Argentina en 2004, dijo Abare. Además, el fortalecimiento del dólar australiano contra el dólar estadounidense también le restará competitividad al país en los mercados mundiales. En contraste, una devaluación de 59 por ciento del peso argentino contra el dólar de EE.UU. durante el año pasado hará bajar el precio de la carne argentina.


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