Los beneficios que trajeron aparejada la devaluación del peso y la apertura de los mercados externos no sólo benefició a las exportaciones tradicionales dentro del agro, como la carne, sino también la de cultivos no tradicionales, como el arándano y plantas aromáticas. «Si la producción de arándanos era rentable con el uno a uno, ahora lo es aún más», dijo Héctor Busilachi, coordinador de una red de 12 productores asociados con explotaciones en el sur de la provincia de Santa Fe y Córdoba, y destacó que el año pasado se exportaron más de 5 toneladas a Estados Unidos y la Unión Europea, y que este año se podría exportar a Brasil.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El arándano es una planta de flores de color blanco verdoso o rosado y frutos abayados, que se puede consumir como fruta fresca o bien utilizarse para la elaboración de dulces y helados.
Busilachi indicó que el cultivo de arándanos y plantas aromáticas se consolida en Santa Fe, colocándola ya entre las tres primeras provincias del país en esos rubros.
Informó que las principales explotaciones de esos cultivos en la región se encuentran en las localidades santafesinas de Chabás, Pérez, Venado Tuerto e Isla Verde, ubicada en la provincia de Córdoba.
Asimismo, aseveró que «la clave para moverse en este nuevo escenario sigue siendo el asociativismo» y remarcó que como efecto también de la devaluación «estamos sustituyendo importaciones, por ejemplo, de menta, que entraba de los países árabes, y orégano de Perú».
Dejá tu comentario