Los investigadores analizarán variedades de semillas -incluidas de maíz y arroz- en los bancos nacionales y seleccionarán a aquellas con una mayor resistencia natural a los eventos extremos como inundaciones, sequías y cambios bruscos de temperatura.
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El proyecto es coordinado por el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos que estableció la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR).
El Fondo aspira a que estas variedades ayuden a proteger la producción de alimentos y a mantener la seguridad alimentaria del mundo.
"Nuestros cultivos deben ser capaces de producir más alimentos en la misma cantidad de tierra, con menos agua y con energía cada vez más cara, y sin una diversidad de cultivos será imposible continuar produciendo los alimentos que requerimos", dijo Cary Fowler, director ejecutivo de la FAO.
El programa de 1,5 millones de dólares otorgará subsidios para proyectos de análisis de semillas en las colecciones nacionales de los países en desarrollo.
El Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos también es responsable de la llamada "Bóveda del Fin del Mundo" en el Ártico, donde se están almacenando muestras de todas las variedades de cultivos conocidos.
Los expertos estiman que si el cambio climático continúa con su tendencia actual, para el 2050 el abastecimiento mundial de arroz, maíz y trigo -que suministran la mitad de las calorías alimentarias del planeta- podría reducirse de forma dramática, hasta en un 40%.
Además, el calentamiento global podría reducir gradualmente el valor nutricional de estos cultivos esenciales.
Es por eso que, tal como señaló Fowler, la investigación agrícola debe ser una prioridad: "porque la civilización depende de sus cultivos y la mejor estrategia, ahora, es conservar lo que tenemos para el futuro", agregó.
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