15 de noviembre 2007 - 00:00

Desventajas en reconversión víticola

Algunos especialistas argentinos aseguran que la reconversión víiticola planteada a fines de los noventa y principios de 2000 tuvo sus frutos, pero a varios años de esto y con una industria en auge por los actuales precios del blanco escurrido y el mosto, surgen algunos interrogantes. 

Entre 2000 y 2006 las uvas de alta calidad enológica crecieron en Chile el 16,6%, mientras que en Argentina durante el mismo periodo crecieron un 26,3%.

En Chile la apuesta por los vinos de alta gama es mayor, ya que 8 de cada 10 hectáreas producen uvas de alta calidad enológica.

Aunque los números son superiores en la torta global, todavía en nuestro país el 40% de las hectáreas tiene cultivos de gran volumen, pero escasa calidad enológica, mientras que en el vecino país las uvas para la producción de alta gama trepa al 80% de la superficie.

"La reconversión obviamente fue la única alternativa que tuvimos en aquel momento", sostuvo el gerente de Bodegas de Argentinas, Juan Carlos Pina.

Además agregó que "con respecto a las uvas de calidad lo que pasa es que hace 5 años la demanda era indiferenciada, porque el pedido del exterior era muy grande para la oferta que teníamos. Hoy la realidad es otra, tenemos aumento de los insumos, en los costos de producción, dificultades para aumentar los precios en el mercado interno y en el externo, por lo tanto la rentabilidad no es tan alta como hace unos años atrás".

Para Mauro Sosa del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, la realidad es sencilla, "siempre hemos dicho que la reconversión no es sinónimo de rentabilidad. En algún momento se pensó que la solución era la reconversión, pero ahora tenemos un problema más grave y es que la producción no tiene colocación. Cuando decretaban en aquellos años la aniquilación de las uvas criollas, hoy nos enfrentamos a un escenario donde se nos busca porque producimos los mejores mostos del mundo".

El aumento del precio del vino blanco genérico (escurrido, blanco de blancas y blancos sin certificar) ha sido la gran diversificación a mosto, en parte por el acuerdo Mendoza - San Juan y por otro lado por el aumento de las exportaciones de mosto.

Los grandes desafíos de esta industria es lograr la diversificación de países a donde se exporta ya que en el año 2000 el 91% del volumen exportado fue a 8 países, mientras que en el 2003 el 88% del volumen exportado fue a 10 países, lo que permitió en el 2006 alcanzar el 91% del volumen exportado enviado a 10 países. 

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