28 de noviembre 2005 - 00:00

Dicen en el campo...

Claudio Sabsay
Claudio Sabsay
... que el aumento del impuesto a las exportaciones de carne vacuna, mal llamado retenciones, fue el tema excluyente de la semana pero, además, parece haber sido la gota que colmó el vaso de los productores. Con costos de insumos crecientes, más salarios, un clima errático, falta de combustible en algunas zonas en plena cosecha fina y siembra de la gruesa, y precios agrícolas internacionales bien por debajo de los del año pasado (la soja, por caso, pasó de casi $ 700 por tonelada a alrededor de $ 460 actualmente), la seguidilla de medidas oficiales anacrónicas e inconducentes (como ya lo volvieron a demostrar los sucesivos acuerdos de precios, la suba de las retenciones a los lácteos, la eliminación de algunos reintegros a alimentos, la limitación en el peso de faena, etc.), terminó de hartar a los habitualmente dialoguistas y pacientes productores. De ahí a la multiplicación de asambleas del más variado tenor, y a pedidos de acción directa, desde paros hasta renuncia de funcionarios, no medió ni medio paso. En tal contexto los más jaqueados son, sin duda, los funcionarios de Economía encabezados por Roberto Lavagna, y los de Agricultura con Miguel Santiago Campos a la cabeza, por «embarrar la cancha» sin conseguir mínimamente algún resultado concreto en lo que a estabilidad de precios de alimentos se refiere. Al contrario, las asociaciones de consumidores en general revelan la previsible movilidad alcista de los valores de la canasta. Tanto es así, que a esta altura no son pocos los que sostienen que el gobierno esconde algo en la manga y que, al menos en la carne, el objetivo de las medidas fue, justamente, que se afirme el mercado de carne para poder justificar otras acciones...

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• ... que los que llegan a esta conclusión la fundamentan en que los técnicos oficiales «deben» saber, y además se informó de todas la maneras posibles que, por ejemplo, la desaparición de la categoría ternero, a partir de la restricción del peso de faena, cuando es justamente ésta la más pedida por los consumidores urbanos, iba a provocar el automático aumento de las restantes. Igualmente, se dice que con el aumento a las exportaciones, en realidad, lo que se logra es que, al achicarse la renta de los frigoríficos exportadores, éstos no puedan «subsidiar» el valor de los cortes del mercado interno o, al menos, no subirlos en la misma proporción en que se va afirmando la plaza de hacienda. Y algo de esto puede haber, según los dichos de una de las titulares de consumidores, Susana Andrada, que aseguró que los cortes populares están aumentando mucho más que los de exportación, como el lomo, cuadril, peceto, etc. Tampoco hubo avances en el control oficial de la evasión y, especialmente, del circuito comercial paralelo, órbita de la AFIP y, en su defecto ( aunque no es su función) de Agricultura vía el invento «noventista» de la ONCCA, ahora con el inefable y polifacético Marcelo Rossi, como referente. Esto disparó una de las críticas fuertes de la semana: «Sería mejor que miraran las matrículas truchas, hasta con presidentes fantasma, que se otorgaron (a frigoríficos)», se escuchó en uno de los adelantados festejos de fin de año.

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• ... que, en otro ágape, en este caso del Centro de Consignatarios, una de las entidades que ya desistió de participar de las reuniones con el gobierno, llamó la atención la ausencia de funcionarios, al menos del área, que habitualmente concurrían al convite. Se dijo allí que Campos «había llegado a la puerta, pero un llamado urgente de Lavagna le había impedido asistir». Los asistentes se miraron entre escépticos y risueños ante el argumento. «Más vale, decían, no se animó a llegar.» El que sí lo hizo, aunque su presencia, por un ratito y en un rincón, pasó prácticamente inadvertida, fue el subsecretario Claudio Sabsay, quien desde hace meses optó -o lo hicieron optar- por el más que bajo perfil. Otros comentaban que las ausencias se deben más vale a la aceleración de trámites que se está registrando en la SAGPyA, aunque pocos creen que esto sea por una tardía reacción ejecutiva del área y, más vale, se sospecha que se corresponde a un «emprolijamiento» de temas, por si acaso... pero los funcionarios no son los únicos en posición incómoda. También los consignatarios enfrentan lo suyo al ubicarse, como jamón del sándwich, entre la espada (el gobierno que también los tiene en la mira) y la pared (los ganaderos, o sea, sus clientes y la razón de su negocio).

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• ... que el tercer grupo en situación embarazosa son los dirigentes, especialmente de las entidades de productores, que también se encuentran entre dos fuegos y que, presionados por sus propias bases que los desbordan, dejaron ver sus diferencias esta semana. La más extrema es la de las huestes de Eduardo Buzzi de la Federación Agraria Argentina que, si bien critica igual que el resto las decisiones oficiales (en los últimos días capitaneó una multitudinaria asamblea lechera, que tiene menos prensa que la carne, pero igual malhumor), no participa de las reuniones ni suscribe los comunicados sectoriales. También entre Luciano Miguens (Rural), Mario Llambías (CRA) y Fernando Gioino (Coninagro) hay diferencias, aunque en este caso se trata de «matices». En el fondo todos saben que los productores van a actuar individualmente y que, es probable, que se acentúe la tendencia que comenzó a perfilarse esta semana, con menores envíos a mercado y, seguramente, con aumentos en las ventas directas donde, al decir de varios, al menos se ahorran movimientos de hacienda. Pero, al igual que los líderes de la industria, fueron cuestionados por propios y ajenos a partir de algunas de las propuestas que, a cambio de las retenciones, comenzaron a rondar. Por caso, el enigmático «certificado de autenticidad de la Cuota Hilton», la que pasaría así de los u$s 10.000-10.300 por tonelada actuales, a aproximadamente u$s 7.500, fue criticada por los frigoríficos más chicos y hasta por algunos de los grandes. Igualmente, la sugerencia de los exportadores al instituto de promoción para que suspenda la promoción de carne, «para no recalentar más el mercado», también disparó un sarcástico comentario de Llambías: «Así que ahora los brasileños nos dicen cuándo tenemos, o no, que promocionar nuestros productos?», dijo en alusión a los capitales que compraron la planta en la que reporta el titular de los exportadores, y anterior dueño de la misma. A su vez, la idea de permitir la importación de carne desde los países limítrofes, barajada por algunos dirigentes de los productores, cayó como balde de agua fría entre los ganaderos. Igual, los efectos serían nulos. De hecho, no hay ninguna restricción para hacerlo hoy (excepto las sanitarias) y, si tal cosa no ocurre es lisa y llanamente porque, tal como estaban los precios en la región, la Argentina seguía siendo más barata. Lo concreto es que las medidas de Economía ya comenzaron a tener algunos efectos: varios frigoríficos cerraron, o lo harán en los próximos días, primero con vacaciones adelantadas hasta que «aclare» un poco. También, un importante inversor inglés, con frigoríficos en Australia y en Brasil, y que compró en la Argentina 50% del ABP (ex Hughes), habría retirado su oferta por el otro 50%, ni bien subieron las retenciones.

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