27 de febrero 2006 - 00:00

Dicen en el campo

Jorge Amaya
Jorge Amaya
• ... que si el tema no fuera tan grave, la reaparición de la aftosa en el país tendría destino de culebrón o, al menos, de pretenciosa película holliwoodense de suspenso. Es que las idas y vueltas, la más que escasa información, los datos que no terminan de cerrar y el silencio general que rodea el caso se prestan a las más alocadas interpretaciones, desde el bioterrorismo ( interno o externo), hasta la ineficiencia, pasando por todos los puestos intermedios. Lo concreto es que en casi dos meses se faenaron y sacrificaron más de 9.000 cabezas entre Formosa, el Chaco y Corrientes, aunque sólo en esta última por aftosa, ya que en las anteriores se arguyeron «irregularidades» en los papeles de la hacienda. De todos modos, la gran pregunta sin respuesta aún es: ¿como llegó el virus a la Argentina?, más aún cuando hace apenas un par de meses el informe oficial sostenía que el país estaba libre. Entre las sorpresas más recientes, imposibles de confirmar porque ni en Agricultura ni en el SENASA responden a estos requerimientos (ni a muchos otros), aparece ahora la versión de que la hacienda afectada en el campo de Romero Brisco «no» estaba vacunada. ¿Los más de 4.000 animales que llevan sacrificados o sólo los 40 que aparecían con lesiones, muchas de ellas viejas? De esta cantidad, a su vez, alrededor de 1.000 cabezas fueron ovejasy cabras y cerca de 600 vacunos que, según se dijo, eran de «puesteros». Para la cantidad de puestos que se estila en esa zona cada uno debería tener entonces entre 80 y 100 cabezas...(¡!), ¿y esos estaban vacunados según la versión oficial?

• ... que otra «sorpresa» tiene eje en el «torito» que, repentinamente, apareció -afectado-varios días después, alambrado por medio del campo en cuestión, y que no sólo no estaría vacunado, sino que, según las versiones, no tiene marca y estaba «atado» a una estaca, ¿para que lo encuentren?... El hermetismo que rodea la situación impide saberlo, como tampoco por qué no se hicieron sangrados si se conocía desde hacía tiempo que ésta es una zona crítica. Sin embargo, sólo unos pocos parecen conocer las respuestas y hasta altos funcionarios del SENASA están «fuera» del asunto. «Sólo (Jorge) Amaya y otros 4 manejan este tema. Los demás no participamos», reconoció una alta fuente del organismo, mientras las grandes entidades nacionales del sector también parecen fuera de la cuestión, contribuyendo al silencio ya que, si bien el Consejo de Administración del SENASA, del que todos forman parte (CRA, la Sociedad-Rural, Coninagro, la Federación Agraria, las entidades frigoríficas y los proveedores de insumos), no está operativo pues sus mandatos están vencidos, ante una situación de crisis sanitaria como ésta, bien cabía la autoconvocatoria. Incluso, nada se dice sobre los déficits operativos que sí reclaman las entidades zonales como, entre otros, la falta de móvil para el técnicodel SENASA en el departamento santiagueño de Pellegrini (uno de los más grandes). ¿Recorrerá a pie? O la falta de vehículo adecuado en algunas zonas de Salta, peor ahora que están afectadas por lluvias y desbordes, lo que imposibilita la vacunación. Más grave todavía es el reclamo de la fundación correntina encargada de la vacunación, a la que el SENASA parece deberle más de $ 1,55 millón de 2000, que, actualizados, casi se duplican, a pesar del refuerzo presupuestario que recibió de la Nación este año y de los fondos extras provenientes de parte de la faena de la hacienda del Chaco y Formosa. Sin embargo, dicen que «no» pagarán porque eso les dispararía otras cuentas pendientes (que no serían pocas). Lo grave es que la FUCOSA sólo contaría con 500.000 dosis para 5,5 millones de cabezas que habría que vacunar antes de fin de marzo en todo Corrientes. La pregunta es: aun si el SENASA no debiera esa plata, ante una emergencia sanitaria como la actual, ¿no correspondería que pagara igual la vacuna, al menos que la financiara, o no es suficientemente importante la seguridad sanitaria? ¿Las entidades nacionales saben esto?...

• ... que por el lado de Agricultura tampoco se sabe mucho. De hecho, los subsecretarios (Fernando Nebbia y Javier De Urquiza) bajaron últimamente el perfil hasta el grado, casi, de la desaparición, mientras el secretario Miguel Santiago Campos, que prácticamente no se refirió al tema, partió raudo para los Estados Unidos, invitado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), aunque quiso aprovechar el viaje más mediáticamente, sosteniendo que trataría el tema de la carne (vacuna), además de « explicar» a las autoridades estadounidenses la situación de las regalías, ambos temas importantes, aunque detrás de la aftosa, obviamente. Ahora, independientemente de lo que se informe al regreso, se sabe que Washington, igual que Chile y Uruguay, entre otros, es muy estricto respecto de los tiempos administrativos: deben pasar 18 meses después del último foco para la visita de las autoridades sanitarias estadounidenses y si lo que ven las satisface, recién entonces se puede comenzar a hablar de la « reapertura» del mercado. Por otra parte, hasta el caso de Corrientes, la plaza estadounidense se debía abrir en estos primeros meses del año, pero la «demora» argentina en completar los papeles restantes estaba dilatando esa situación. No pocos argüían que las propias autoridades locales entraron en mora porque el muy alto precio que se paga en EE.UU. por la carne iba a presionar más aún sobre el recalentado mercado local. Por el lado de las regalías, más allá de lo protocolar, es muy difícil que se registre algún avance concreto. Es que no tuvo suerte Campos con los funcionarios que lo iban a recibir (el titular del USDA no fue de la partida), pues Tony Wayne, además de ser el próximo embajador en la Argentina, lo que ya lo inhabilita en muchos frentes, es un acérrimo defensor del tema patentes, mientras que Dick Crowder, negociador de temas agrícolas, tiene su trayectoria profesional en el área, justamente, de semillas, y si el emblema del conflicto local por las regalías es una empresa estadounidense de semillas, es fácil concluir, diplomacia mediante, cuáles pueden haber sido las respuestas de los funcionarios de ese país...

Dejá tu comentario

Te puede interesar