30 de octubre 2006 - 00:00

Dicen en el campo...

Miguel Campos
Miguel Campos
  • ... que aunque las sucesivas reuniones de las principales entidades del sector con la ministra Felisa Miceli provocaron cierta distensión externa, particularmente por el llamativo cambio de actitud oficial, igual las presiones internas siguen tan a flor de piel que en más de un caso quedaron expuestas a la vista pública. Por el lado de los productores, o «las bases», como las denominan los dirigentes porque muchos pretenden más «firmeza» por parte de sus representantes, y esperan algo más que palabras, o sonrisas, de parte de los funcionarios. En el interior quieren correcciones concretas para alguno de los múltiples problemas que se siguen acumulando (precios, desfases en los mercados, falta de combustible, caída de rentabilidad, etc.), mientras que, por el lado oficial, porque empezaron los «cruces de facturas» por los magros/ nulos resultados de las medidas adoptadas hasta ahora, particularmente las del último año. Por caso, en Agricultura se volvieron a repetir los «berrinches», ya que fue obvia la no participación de Miguel Santiago Campos (ahora con melena de poeta) de las reuniones en Economía, y la presencia en su lugar del subsecretario Javier de Urquiza no ayudó a mejorar el humor. Como si fuera poco, el remanido tema de las regalías en semillas parece pasar ahora a la órbita directa de Miceli, además con el respaldo de la mayoría de las entidades del sector, para ver si logran finalmente destrabarlo después de más de tres años de estancamiento.

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  • ... que es tan poca la presencia de Campos que finalmente optó por armar nuevamente el anuncio del Plan Más Carne (que lo único que tiene de nuevo es el nombre, y con los mismos créditos que ya se promocionaron por lo menos tres veces, y a los que muy pocos pudieron acceder hasta el momento. «Nadie dice cuánto de los 300 millones se tomaron desde julio. ¡Ya se están pareciendo a los 20.000 millones de inversiones chinas!», dijo un dirigente sarcástico), para ver si así lograba cierta difusión. Tal vez también para desmentir, con hechos, el resurgir de los rumores sobre su alejamiento del cargo. Y, para garantizarse algún resultado, su oficina de prensa, que evidentemente sabe poco y nada de la actividad, no tuvo mejor idea que el «canje»: es decir, que para conseguir notas con los funcionarios provinciales allí presentes, se imponía entrevistar también al devaluado secretario. Tal vez obtendrían más resultados con mejor y más actualizada información. Por ejemplo, el comunicado sobre la participación de la SAGPyA en el Sial de París, se distribuyó recién el día que cerró la muestra. Pero a su colaborador y eterno adversario,De Urquiza, tampoco le va demasiado bien. Por un lado, porque su presencia al lado de Miceli lo puso ahora en el lugar de las « respuestas», tarea para nada menor, pero también porque el malhumor de los productores comienza a sobrepasar hasta las normas de urbanidad y de respeto, aunque sea a las investiduras. Tanto es así, que su presencia en el Banco Nación, en la asamblea de ACA, fue algo más que limitada: ante el murmullo permanente y creciente en las filas de atrás y cuando comenzaron los silbidos, tuvo que dar por terminada su breve alocución, optando por retirarse rápidamente del recinto. «Y eso que los cooperativistas están entre los dirigentes más dialoguistas», señaló un observador.

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  • ... que, más allá de estas anécdotas, que sólo ilustran sobre el ánimo en el interior, ahora todos los ojos están puestos sobre las respuestas oficiales tras las rondas de conversaciones con CRA, la Rural y Coninagro. Es que a la luz del fuerte proceso de concentración que impulsó el propio gobierno con sus medidas, y de haber favorecido la cartelización de distintos sectores, y sin haber obtenido mayores beneficios, más vale agudizaron y aceleraron la crisis, se esperan algunas correcciones, difíciles por cierto. La lechería, por caso, que además de la desaparición de tambos enfrenta ahora la crisis de varias usinas, podría recibir antes de fin de año el recorte, otra vez a 5%, de las criticadas retenciones que se aumentaron en agosto de 2005. Eso podría mejorar los ingresos de las industrias exportadoras, sin mover demasiadolos precios internos de los lácteos (que es lo único que le preocupa al gobierno), y que estas empresas puedan absorber el aumento que deben darles a los tamberos para que suplementen, algo que están haciendo poco por los precios del maíz, y aumenten así su oferta de leche. En carne, el tema es más complejo aún pues la suba en los granos está golpeando muy fuerte a los feed lots, al punto que varios ya están haciendo remates de invernada para liquidar la hacienda que les queda y parar las pérdidas, lo que derivaría en una sensible caída de oferta en algunas semanas más. Esto, sumado a lo que ya se liquidó después del incremento en las retenciones y, especialmente, tras el cierre de las exportaciones en marzo, y las actuales lluvias que cortaron la aguda sequía que provocó importantes pérdidas productivas, hacen prever una baja en la cantidad de hacienda disponible. Allí se espera que, al menos, el gobierno corrija las controvertidas restricciones en el peso de faena (que ya cumplieron un año) y que, en el caso de las hembras, que por arriba de los 240-250 kilos sólo acumulan grasa, reciben castigos en el mercado de hasta 20 centavos por kilo. También Economía estaría decidida a reinstalar la opción de utilizar anabólicos en la producción, lo que puede mejorar sensiblemente la oferta de carne en un lapso más o menos breve, aunque en este punto son las entidades de la producción las que no se ponen de acuerdo. Algunas porque temen -con razón- sobre la calidad de los controles oficiales, lo que podría determinar cuestionamientos en uno de los principales destinos para la carne argentina: la Unión Europea, que requiere el producto sin anabólicos. Como si fuera poco, el gobierno puede llegar a enfrentar la pérdida del único mercado de referencia que tiene, Liniers, que por los permanentes cuestionamientos oficiales habría decidido adelantar su traslado, aunque se teme que en el nuevo destino lo ingresos decaigan y, por ende, también su calidad como referencial sea menor.

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  • ... que, sin duda, el gran tema de los próximos días será el trigo y, aunque el propio Campos señaló que se «estudiaba» un mecanismo (una tasa) de 15-20 dólares para aplicar a las exportaciones, idea que le habría provisto su jefe de Gabinete, Patricio Lamarca, es más probable que se imponga el modelo ucraniano, que ya se adelantó en esta sección, imponiendo un recorte directo a lo que ya se anotó para exportar, porcentaje que debería quedar en el mercado interno. En aquel país, los exportadores no pararon hasta la Corte Suprema, tal vez con más suerte de la que tendrían aquí. De todos modos, al margen de garantizarle la oferta a la molinería (que hasta agosto pasado ya había exportado un volumen similar al de todo 2005, razón por la que crece la controversia con Brasil), cualquiera de estos métodos lejos de beneficiar a los productores puede significar un nuevo debilitamiento de los precios internos, ampliando la brecha con la plaza internacional.
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