12 de marzo 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

Jorge Amaya
Jorge Amaya
  • ... que, el jueves pasado fue un triste primer aniversario del inédito -e insólitocierre de las exportaciones argentinas de carne (vacuna), y no sólo porque en los hechos el mercado de este producto siga igual que entonces (a partir de que el otorgamiento de los permisos de exportación continúa prácticamente detenido), sino que a modo de festejo justo el día anterior se anunció el cierre de los registros de exportación de trigo, que además se sumó a los de maíz que no se abren desde hace meses. Así las cosas, con temporales a diestra y siniestra, el Paraná que sigue creciendo y expulsa gente y ganado en toda su extensión (y en las islas), y el paro de los transportistas, la sumatoria constituyó un cóctel casi imposible de manejar por los vapuleados y debilitados dirigentes de las entidades nacionales, que vuelven a temer el «desborde» de sus bases. En realidad, en la mayoría de los casos, están mucho más preocupados por sus propias internas que por las negociaciones oficiales. De todos modos, a un mes de los cambios en Agricultura (mañana se cumplen 30 días de la asunción de Javier de Urquiza, en reemplazo del olvidable y ahora «renombrado» Miguel Santiago Campos), la falta de avances concretos en algunos de los múltiples problemas del sector, y el mantenimiento de una abismal diferencia de trato oficial entre el campo y otros sectores, casi agotaron el «tiempo de gracia» (y la paciencia), que varias entidades del interior le habían dado a De Urquiza. Es que el crédito que logró el gobierno con los cambios «de caras» (y de estilos) casi quedó neutralizado con el paro camionero pues, mientras en la protesta del campo en diciembre pasado hubo funcionarios que casi tildaron a los productores de delincuentes y hasta se usó la cadena oficial para enfrentar al campo con la población, ahora esos mismos funcionarios parecieron sufrir de un extraño «mutismo» o distracción. Concretamente, fue inexistente la reacción oficial ante el lock out de los transportistas de Hugo Moyano, aunque casi llegaron al desabastecimiento, y ejercieron niveles de violencia que llegaron al ataque a contratistas, cortes de bolsas de almacenamiento, miguelitos, tiros y otras actitudes «disuasorias» para quienes querían ejercer su derecho a la libertad de tránsito y tráfico. Ahora, para completar, el nombramiento de Campos, otra vez con rango de secretario de Estado, y con el ampuloso nombre de «coordinador estratégico agropecuario» cobra visos de broma, aunque se sepa que es otra jugada de la interna entre el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el Ministro de Planeamiento, Julio De Vido (¿no era que a Campos se lo removía, justamente, porque interfería en el diálogo con el sector?...)

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  • ... que, el problema del transporte, al margen del cuestionable «estilo sindical» utilizado, en realidad, dejó en evidencia que buena porción del acopio y de los exportadores parece que se quedaban con parte de los fletes que pagaban los productoresy que no llegaban plenamente a los transportistas. Ahora, con (Alberto) Abad y su poderosa AFIP mediante, parece que todos finalmente se avinieron a «arreglar» sus diferencias, al menos, por algunos meses. Lo que parece que no se destraba y sigue embarrado, es el tema del trigo ya que nadie sabe dar mucha cuenta de las razones de las autoridades, para cerrar «ahora» los registros de exportación. Es que las declaraciones juradas ascienden a 8,75 millones de toneladas, mientras que la cosecha y el carry over de la anterior estarían dando entre 16 y 17 millones (según los datos de la propia ONCCA), o sea que alcanzaría más que holgadamente. En ese caso, el cierre solo serviría para «deprimir» mas aún los precios internos que, desde diciembre, ya retrocedieron alrededor de u$s 20 por tonelada. De hecho, y a pesar de las « compensaciones» prometidas por el gobierno, las estimaciones de siembra para la campaña 07/08 estarían dando otro nuevo retroceso de, al menos, 15%, lo que llevaría el área a los niveles de principios de los 90. «¿Qué hay detrás de todo esto?, ¿es simple desconocimiento del mercado, o es una estrategia para que, nuevamente, se beneficien algunos?», se escuchaentre los productores, mientras que muchas miradas comienzan a dirigirse hacia el «petit Moreno», como llaman a uno de los nuevos funcionarios de la SAGPyA que, con bastante menos posibilidades, trata de «copiar» al controvertido secretario de Comercio Interior. Otros, en tanto, intentan averiguar quién (¿ empresario, funcionario, legislador?) anotó 50.000 toneladas de trigo, justo el día antes del cierre.

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  • ... que, además del malhumor que les generó el inesperado renombramiento de Campos, al nuevo pequeño equipo de Agricultura se le están complicando varios frentes. El político, por rebote; el de las entidades, por demora en las respuestas; el del clima y la crecida del Paraná porque Dios así lo quiere y hubo incapacidad de reacción en tiempo y forma; y el sanitario. Así, a los avances ya escandalosos del picudo algodonero y de la roya de la soja, entre otros, sobre el fin de semana funcionarios del SENASA, en nombre del siempre inhallable Jorge Amaya, (que estaba en Bolivia con De Urquiza), debieron salir a desmentir versiones muy fuertes, provenientes de Uruguay, que hablaban de un foco aftósico, en la Argentina, a la altura de Salto, lo que corrió como reguero de pólvora. Para algunos analistas, el rumor se habría generado, en realidad, en Brasil y respondería a una « devolución de favores» de parte de los brasileños por ciertas actitudes de la conducción local del ente sanitario. De todos modos, y a pesar de lo que se comunicó oficialmente, en el máximo organismo sanitario, la OIE (Organización Internacional de Epizootias), la Argentina no las tiene todas consigo. De hecho, algunos funcionarios internacionales ponen al país mucho más cerca de Brasil, que de Uruguay y Chile, considerados como mucho más confiables.

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  • ... que, donde Brasil sí parece estar sacándole bastante ventaja a la Argentina es en materia de biodiésel, y no sólo por la reciente visita del presidente George Bush y los acuerdos que firmó con su par, Luiz Inácio Lula da Silva, de los que la Argentina quedó marginada, sino por las millonarias inversiones que algunos grupos internacionales (como ADM) ya adelantaron para el socio mayor del Mercosur y que, lamentablemente, aquí no se verán. Queda bastante claro por qué.
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