... que, sólo la lluvia y el consecuente atraso en la cosecha, sumado a las complicaciones que los excesos hídricos provocan también en la ganadería, parece que tienen a los productores lo suficientemente ocupados como para que pase algo más inadvertido -o disimulado- el desconcierto generalizado que cunde entre los dirigentes, tanto políticos como gremiales. Entre los primeros, da la impresión que sigue preocupando más como se maneja la interna, que las medidas que deben adoptar para corregir los desaguisados en los que sucumbe el propio gobierno por sus errores anteriores. Naturalmente, el «hombre del momento» sigue siendo el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, hacia adonde apuntan todos los dardos. Sólo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, levanta un poco el perfil en lo que al campo se refiere, mientras que el resto del staff oficial opta por un prudente silencio, algo alejado (al menos mediáticamente) de la primera fila. Esto, sin embargo, no enmascara la falta de soluciones reales y creíbles para poder contener los precios a los consumidores, algo que desvela al presidente Néstor Kirchner. Lo que parece que nadie le dice al mandatario es que sin aumento de la oferta esto es imposible de lograr, y que la imprescindible suba de la producción no se consigue «por decreto». Mucho menos, vía intimidación o amenaza. Así las cosas, habiendo perdido durante estos años, un tiempo precioso para alcanzar este objetivo, ahora poco y nada se puede hacer verdaderamente conducente, excepto que se acepte que los precios de los productos suban, que la propia demanda fije los topes, y que la mejora en los ingresos incentive los necesarios incrementos de producción que requiere el país, tanto para abastecer al creciente (y, obviamente, fortalecido mercado interno), como el hoy por hoy poderoso mercado internacional.
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... que, esto es especialmente válido para la carne vacuna, rubro en el que pocos creen que haya avances reales, más allá de los anuncios más o menos rimbombantes. De hecho, la promocionada « liberalización» del Mercado de Liniers no sería más que un «blanqueo» de los precios que ya se están pagando, pero que tendría como techo, justamente este nivel, superado el cual volvería a dispararse el paquete de controles con el que se intentó parar hasta ahora la suba del producto. Pero por otra parte, es muy difícil que con esta «promesa» se logre que los envíos vuelvan a este mercado que prácticamente se encuentra en «jaque». «¿ Alguien puede pensar que los productores que ahora se acostumbraron a operar en forma directa van a volver a Liniers, y peor después del manoseo al que fue sometido?». Como si fuera poco, el gobierno no tiene capacidad de control, mucho menor en los sectores más atomizados como el del comercio minorista. Dicho de otra forma, los funcionarios pueden «controlar» sectores concentrados como la media docena de hipermercados o a las grandes empresas proveedoras, pero no pueden hacerlo con 35.000 carnicerías, u otro tanto de panaderías o almacenes y pequeños autoservicios. Mientras tanto, frente a la incertidumbre, la inestabilidad de las reglas de juego, y la mejor rentabilidad con menos riesgo de algunos rubros agrícolas ( especialmente la soja), sumado a las malas condiciones climáticas, sigue cayendo la producción de varios productos, y se prevé la agudización de la baja, tal el caso de la producción láctea que requiere más de 20 centavos de dólar por litro para poder equipararse a una agricultura, aunque ésta soporte 27% de retenciones. En trigo pasa algo similar y por eso ya se estima una nueva caída en la próxima campaña de otro 10% del área, mientras que en la ganadería vacuna el aumento de la faena de hembras (el indicador central de los períodos de retención o liquidación) durante el primer trimestre, dio 27% por encima del mismo período de 2006, lo que mostraría en forma irrefutable el retroceso de la actividad. En todos los casos, se prevé un panorama de ofertademandaprecios más complicado aún que el actual.
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... que, los productores, aunque protesten, no se quedan con los brazos cruzados y buscan alternativas más rentables, y menos expuestas. Así, en la última campaña, hubo un notable avance en la producciónde cebada (1,25 millónde toneladas), también alentada por el crecimiento en el consumo local de cerveza. El tema hubiera sido interesante, si no fuera por la «letra chica» de los acuerdos con las malterías. ¡Es que el precio para este cereal se fija sobre un porcentaje del alcanzado por la pizarra de trigo! Como se sabe, esta nunca fue una referencia demasiado « estable», pero mucho menos en esta campaña cuando quedó «clavada» en $ 370. Los industriales se defienden y dicen que el gobierno tiene que arreglar primero el problema de la transparencia en los precios del trigo. Algo similar sostienen los exportadores. Mientras, los productores no se resignan a la pérdida a la que los sometieron (el grueso ya se comercializó). Pero el gran tema es que la demanda mundial y la local aparecen muy firmes y ya comenzaron las «promesas» para que, a pesar de todo, los productores vuelvan a insistir con el cultivo en la campaña que se viene.
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... que, hay un interrogante que sigue creciendo en el sector. Por un lado, ¿por qué los datos oficiales del sector, que normalmente debe aportar Agricultura, se encuentran tan atrasados? Cada vez es más frecuente, que la última actualización tenga varios meses de atraso (y en algunos casos, hasta un par de años). La segunda es, ¿quién escribe los comunicados oficiales de la SAGPyA?, es que entre la parcialidad en los contenidos, y la cantidad de errores de ortografía y de construcción gramatical que contienen, cada vez es más difícil encontrar alguna razón para leerlos.
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