19 de noviembre 2007 - 00:00

Dicen en el campo...

Mario Llambías
Mario Llambías
... que los últimos días fueron agitados en todos los frentes: climático, político y gremial. Así, a las reuniones sociales, como el 95° aniversario del Centro de Consignatarios, la gala por los 30 años de la Fundación Vida Silvestre en el Roof Garden del Alvear (ambientado como una selva por Gloria César), o el lanzamiento de La Ganadera 2008 (otra vez con Opera Pampa incluida), en el predio palermitano de la Sociedad Rural, hubo que agregarle una cantidad de asambleas y reuniones gremiales de las entidades del campo, que se dispararon a partir del anuncio de un nuevo incremento en las retenciones. Esto ya generó no pocos «ruidos» con el gobierno (obviamente), entre las organizaciones, dentro de las propias entidades, y hasta en los partidos políticos, tal lo que ocurrió en el ARI de Elisa Carrió, no bien tomó estado público el documento «Dejen en paz al campo» que la blonda titular de la Coalición Cívica Republicana dio a conocer junto a la radical Margarita Stolbizer. El caso es que, mientras el gobierno la calificaba, por lo menos, de «demagoga», los aristas de la Coalición aprovechaban el hecho para levantarse como leche hervida (ya que están a favor de las retenciones al campo), y rompían nuevamente la más que frágil alianza con la chaqueña, lo que les había permitido, a varios de ellos, asegurarse bancas en el Congreso por otros 4 años. En el grupo de los «críticos» se ubicaron Carlos Raimundi, Marta Maffei o Eduardo Malacusse, entre otros. Pero también fuera del ámbito partidario se escucharon cuestionamientos que calificaron de «oportunista» la actitud de Carrió. Sin embargo, hubo quien recordó que, en realidad, el campo sorprendentemente votó a la Coalición. Al menos, ese fue el llamativo resultado de una secretísima votación previa al 28 de octubre, nada menos que en la centenaria Sociedad Rural, y que arrojó un apabullante 24 a 0 para Carrió versus la señora de Kirchner, sobre un total de 35.

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... que, como si fuera poco el malestar por las retenciones, trascendió que muy silenciosamente se volvió a instalar la intervención en el Mercado de Hacienda de Liniers por parte de la tropa del controvertido (¿y reciclado?) secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Es que, previsiblemente, los precios de la hacienda siguen afirmándose, ahora alrededor de 1 dólar por kilo vivo, y de nada vale reiterar que se esperaba esta situación en el mercado, o que falta hacienda pesada en la Argentina como en el resto de la región (el kilo vivo ya oscila entre u$s 1,4 y 1,6 en Uruguay, Paraguay, Brasil), los funcionarios sólo quieren que los precios en las carnicerías no suban, aunque eso ya resulta imposible de satisfacer. La situación es tan tensa que, de mantenerse, ya hay grupos que propugnan, directamente, la disolución de Liniers, antes de fin de año, y así no avalar precios dibujados que perjudican a todo el sector ganadero. Ya ni siquiera alcanza con la asignación con cuentagotas que Agricultura está haciendo de los ROE, los permisos para exportar de los que aún nadie en el área explicó su irregular distribución en agostosetiembre pasado. Mientras, en el sector frutihortícola, las cosas no estuvieron mucho mejor. Es que las heladas tardías que la semana pasada llevaron las temperaturas de suelo en varias regiones centrales a un insólito nivel de -7° C (se prevé que puede volver a repetirse antes de fin de mes) arruinaron cantidad de cultivos y provocaron significativas caídas de oferta, lo que impulsó varios precios a la suba, lo que, naturalmente, el señor Moreno no está dispuesto a aceptar, aunque no es mucho lo que logra por más que vocifere. Tal vez, para olvidar tantos sinsabores se vio noches atrás a varios referentes del sector haciendo cola en una conocida disco de jóvenes, Musseum. Más insólito aun fue que quien les evitó tan desagradable y expuesta espera en la calle fue un conocido del grupo, también del sector agropecuario, que los hizo ingresar rápidamente, y se movía como habitué de la casa.

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... que, justamente allí cerca, en la sede de CRA, es donde se produjo otro conflicto. Tal fue la situación que un miembro de la entidad llegó a afirmar: «No quieren una entidad representativa. Quieren un club de barrio». El tema no es nuevo, aunque la declinación del peso de los dirigentes en los últimos meses agudiza el problema, especialmente en entidades como la confederación que reúne a organizaciones de distinto «color», y ni siquiera la reciente reelección de Mario Llambías logró, en el caso de CRA, apaciguar los ánimos. CARTEZ, la belicosa cordobesa que domina las tierras donde se votó masivamente a Roberto Lavagna, propuso medidas de fuerza y perdió estrepitosamente, mientras que en el Norte ya no hay conducción y una entidad como la Rural de Tucumán ya realizó dos multitudinarias asambleas y amenaza seguir independientemente de lo que decidan en Buenos Aires. Mientras, aunque la poderosa CARBAP no se pronuncia públicamente, en los pasillos se escuchan nuevamente rumores de ruptura, tal vez aburridos de las pulseadas en el seno de CRA «(Raúl) Moyano con un llamado salvó al área de Trabajo, mientras que nosotros perdimos el Ministerio de Asuntos Agrarios», ejemplificó un bonaerense en alusión a la pérdida de estatus de la cartera agropecuaria, que las entidades de sector no supieron defender, lo que, para muchos, es especialmente representativo de la pérdida de poder que sufre la dirigencia agropecuaria, y que la creciente fuerza sindical pone más en evidencia ya que ellos sí pudieron mantener el rango de Trabajo ( entre otras muchas cosas, obviamente). Ahora, aparentemente bajo la órbita de la industrialista Débora Giorgi, que comandaría el Ministerio de la Producción, la devaluada cartera agropecuaria quedaría en manos del ex decano de Agricultura, Fernando Vilela (a pesar de sus declaraciones previas de que sólo asumiría en un Ministerio y no en una Secretaría), lo que no genera demasiadas expectativas sobre la fuerza política del académico para defender y transmitir los intereses del campo frente a Giorgi, y ésta en el seno del gabinete de Daniel Scioli.

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