La segunda edición de AgroInnova, que se realizó hasta ayer en el hotel Ariston de la ciudad de Rosario, buscó dejar en claro que «la innovación tecnológica es perfectamente factible en base a la pequeña y mediana producción agropecuaria, agroindustrial y el sector cooperativo».
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Así lo expresó Carlos León, coordinador general del Fondo Tecnológico Argentino (FONTAR), durante el acto de lanzamiento, que contó con la participación de las instituciones organizadoras.
En ese ámbito, Ruth Ladenheim, coordinadora de la Unidad de Promoción Institucional (Agencia) remarcó que el esfuerzo de este segundo seminario pasa por tratar de lograr que se formen nuevas asociaciones que busquen promover el desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento. Algo que -según el director nacional del INTA, Roberto Bochetto- se podría extender por toda la geografía de nuestro país, si se toma a AgroInnova como un encuentro nacional, con vigencia en regiones como el NEA, el NOA, Cuyo, la Patagonia y fundamentalmente la zona pampeana, donde se concentra un gran número de pequeñas y medianas empresas que podrían articularse en una estrategia común para el desarrollo del país.
Es decir, como experiencia la organización viene evaluando la factibilidad de aportar las herramientas necesarias para conformar proyectos que funcionen como un motor de la agroindustria, donde la biotecnología para el agro, el agregado de valor a las producciones tradicionales y la diversificación contribuyan -en el largo plazo- a sostener una industria fuerte y desarrollada tecnológicamente. «La Argentina tiene ejemplos claros tanto en el saber científico como en la incorporación de tecnologías. Esto se ha dado -en muchos casos en situaciones individuales, por eso el esfuerzo está atomizado», explicó Lino Barañao, presidente de la Agencia Nacional de Promoción Científica.
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