En la película «¿Y dónde está el piloto?», una aeronave comercial enfrentaba la crítica situación de no tener piloto. Algo similar se podría decir del sector agropecuarios que, frente a la crisis de la aftosa en la región, la sequía, la influenza aviar y otras yerbas, enfrenta, además, la casi desaparición de la Secretaría de Agricultura y, por ende, de su «piloto», Miguel Santiago Campos.
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A diferencia de un tiempo atrás, cuando el titular de la cartera no dejaba pasar ocasión sin declaraciones, comunicados y hasta conferencias de prensa con cualquier argumento, ahora cuando hay temas realmente serios, el silencio parece haberse apoderado de la cartera. ¿Será un problema existencial? Tal vez sí. Al menos, eso parecería a la luz de unas escuetas declaraciones en las que Campos dijo todo lo que «no es» («no soy vocero de Economía, no soy un representante del sector...») pero nada dijo de lo que es o, al menos, de lo que debería ser.
Por el momento, y teniendo en cuenta las últimas resoluciones del Ministerio de Economía respecto de alimentos (eliminación de reintegros) pareciera que el área ya no significa mucho ni siquiera para el gobierno. No participó en el anuncio, aparentemente tampoco fue consultado para la decisión y no comentó las consecuencias de la medida, y apenas se circunscribió a emitir un comunicado sobre la Cumbre de Bolivia (?!!).
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