31 de julio 2003 - 00:00

El agro debe tener más protagonismo en el país

Es sabido por todos que el país no está en el mejor momento, ni se vislumbra a las claras un cambio de rumbo en esta debacle diaria.

¿Cómo puede ser que en un país donde tenemos dos toneladas de granos por habitante y una vaca y media por espacio de suelo hay hambre?


Por ello nos parece como medida prioritaria y fundamental una reestructuración del Ministerio de Economía. Se dice, pero no se practica, que la Argentina saldrá con el campo, a ello nos permitimos agregar que en conjunción con el comercio y la industria. De allí la necesidad imperiosa y urgente de desdoblar el Ministerio de Economía.

Un país con destino cierto y posible como agroexportador debe tener un Ministerio de Agricultura y Ganadería y otro de Industria y Comercio, al que le agregaríamos también Minería.

Tener estos ministerios en forma estable y permanente, no significa un aumento de recursos o presupuesto, es solamente estar siempre presentes en la mesa del Gabinete en tiempo y forma, no concurriendo allí de prestado o ir a veces en carácter de secretaría o subsecretarías según designio del que ocupe Economía, esto debe desaparecer para siempre.

A lo ministerios deben ir los mejores sin distinción partidaria, pero sí en total acuerdo con las entidades de la producción, de esta forma se irán unificando discursos, se perderá menos tiempo en internas y se irá construyendo un mensaje fuerte y permanente en el aspecto productivo. Debemos buscar gente exitosa, honesta, trabajadora. Parece imposible pero la hay, sólo hay que darle el marco jurídico necesario para actuar, de allí nuestra insistencia.

Es hora de volcar en la política, experiencias positivas y de personas que hayan triunfado en la actividad privada, el día que entendamos esto gran parte de la batalla estará ganada.

• Legisladores

Si nos ponemos a ver cuántos legisladores provienen del campo y de la industria, nos espantamos.

Es hora de legislar con los zapatos con tierra, por ir siempre embetunados, así nos fue. De allí nuestra propuesta concreta
que todos los partidos políticos le dé un cupo no menor a 30% a la producción en todas sus listas en lugares preponderantes de la misma. Repárese que con esto no sólo incorporaremos gente de la producción sino que oxigenaremos la política con gente nueva y exitosa que se acercará con franca actitud de servicio y no de supervivencia. Si ellos triunfaron en la actividad privada y se suben al barco, no es para hundirlo sino para ponerlo en movimiento, de allí la obligación de no perder otra oportunidad.

Reestructurando de esta forma el Poder Legislativo, también consideramos que tienen que ser menores el número de legisladores, si no fijémonos qué pasa en el campo y la industria, cuanta más gente ponemos a desarrollar una misma tarea, menos hacen ¿No nos estará pasando algo de ello?

Teniendo personas que nos representen en el Congreso y en las reuniones de gabinete, el plan de acción parece más lógico y posible. Si queremos cambiar la cultura de pedir limosna por la de pedir empleo, debemos reforzar la educación.

Un herramienta vital para el desarrollo de toda economía es el crédito.
Ahora el aparato circulatorio está afuera. De allí la importancia que esta «savia» vuelva a circular.

Por ello el otorgamiento de la misma debe ser en forma rápida y contundente, como así también el rechazo de los improcedentes.

Debemos analizar con criterio lógico las tasas a aplicar, no es lo mismo una agricultura de secano que otra de riego, no es lo mismo un productor con índices de preñez y destetes de 90% que otro que deambula por 55%.

¿Se tendrán alguna vez en cuenta estos parámetros?

Asimismo, es hora de premiar a los que cumplen en tiempo y forma con el pago de sus impuestos. Esto se debe tener muy en cuenta en el otorgamiento de los préstamos.

Con justa razón nos quejamos de los subsidios de los países que compiten deslealmente con nuestra producción. Evidentemente esto el gobierno no lo ve sino que lo facilita, pues
al restablecer las retenciones nos ponen en una situación mucho peor para continuar nuestras tareas y agrandar el horizonte productivo.

A su vez, nos desubica en las negociaciones internacionales: ¿cómo protestar nosotros de algo que hacen afuera, si nosotros adentro buscamos el facilismo y en lugar de asistir -no subsidiar-a la producción la esquilmamos todo lo que se puede? Consideramos que al tener personas del sector productivo en los distintos estamentos, estos cambios serán posibles.

Dejá tu comentario