28 de mayo 2001 - 00:00

El clima de Estados Unidos marca el ritmo del mercado

El clima de Estados Unidos marca el ritmo del mercado
El mercado sigue atentamente la evolución del clima en los Estados Unidos y el último tramo de la cosecha de Sudamérica. Aunque hayamos llegado a la etapa de los «rallies climáticos», la positiva evolución que el mercado tuvo la semana anterior, particularmente en soja, obedeció a la buena demanda mundial que comienza a avizorarse en Asia y en Europa, ante una muy escasa cobertura. Los usuarios apostaban a una abundante oferta sudamericana, que haría caer aun más las cotizaciones, sin pensar que el mercado necesitaba ganar algún «premio climático». También está resultando muy bueno el ritmo de la molienda de soja en los EE.UU. La incipiente sequía que se comenzaba a insinuar en algunas regiones del sur y del sudeste de los EE.UU. no llega a ser un factor determinante para que los analistas abandonen la tendencia de rendimientos esperados.

Ya se encuentra sembrado 90% del área correspondiente a maíz, contra 72% de la semana anterior y 83% del promedio habitual a esta altura del año. En su primer informe acerca del estado del cultivo, el USDA determinó que la cosecha se encontraba de buena a excelente en 72%, lo que indica que las condiciones reinantes hasta el momento son realmente positivas. En soja, ya se sembró 58% del área total a cubrir y los cultivos emergidos alcanzan a 30%. No hay todavía ningún informe acerca del estado de estos cultivos. El trigo de primavera ya se implantó en 78% contra 53% de la semana anterior y 74% del promedio habitual a esta altura del año. El trigo de invierno se encuentra de bueno a excelente en 38% contra 40% de la semana anterior.

Hipótesis

• La analista estadounidense de soja Anne Frick formula una interesante teoría en la que dibuja tres escenarios posibles (o probables) para esta campaña, recién iniciada en los EE.UU. La primera hipótesis sería la de rendimientos buenos, del orden de los 38,5 bushels por acre (2.600 kg/ha), lo que permitiría llegar sin problemas a una cosecha del orden de los 79 millones de toneladas, lo suficientemente amplia como para permitir un holgado consumo doméstico y un ambicioso programa de exportaciones. Los precios, bajo esta hipótesis de trabajo, podrían registrar nuevas bajas del contrato y declinar a u$s 153 por t. en Chicago, para la posición de soja con entrega en noviembre, circunstancia que podría acontecer entre agosto y octubre, con un riesgo de baja de precios hasta un nivel de u$s 138,5. La segunda hipótesis sería la de una campaña con sequía moderada. Anne Frick la describe como una capaz de generar rendimientos de entre 2.420 y 2.555 kilos por hectárea, lo que determinaría una producción de entre 74 y 78 millones de toneladas. El uso no necesariamente decaería pero los stocks finales se encogerían como resultado de esta magra campaña. Los precios, dentro de este contexto, no generarían nuevas bajas del contrato y se podría alcanzar una mejora hasta un nivel de entre u$s 183 y u$s 193 por t. El tercer escenario descripto por Frick en su trabajo es el de una situación de sequía severa, con rendimientos por debajo de los 2.400 kilos por hectárea, que determinarían una cosecha inferior a los 74 millones de toneladas. En este caso, el uso se racionaría y los stocks finales se reducirían considerablemente. Los precios, dentro de esta hipótesis, se ubicarían por encima de los u$s 193 por t, con la posibilidad de atravesar los u$s 205.

• Una sequía en los EE.UU. sería el modo más rápido y concreto de obtener mejoras sustanciales en las cotizaciones en todos los cereales.
El evento es aún posible, aunque la temporada haya comenzado con exceso de humedad en muchas áreas del medio oeste. Un año en el que la situación fue bastante similar a la de esta campaña fue 1974, cuando la siembra fue realizada tardíamente y luego sobrevino una importante sequía, con 20 días consecutivos de temperaturas por encima de los 38 grados que provocaron la peor cosecha desde la década del '30. De todos modos, la situación hoy es buena y dista una enormidad de mayo de 1988, momento en el cual los precios comenzaron a dispararse ante la creciente sequía que provocó mermas importantes en la producción norteamericana.

• El racionamiento en el uso de electricidad en el Brasil a partir del 1/6 determina que exista preocupación entre los crushers de aquel país, particularmente los del Norte.
Esto podría determinar una menor molienda total en este país, circunstancia que va a poder ser aprovechada por la Argentina. La molienda en el Brasil fue afectada seriamente a partir de 1997, cuando se incentivó la exportación de poroto de soja a partir de la remoción de los aranceles diferenciales que beneficiaban la exportación de subproductos. Este año, la buena campaña brasileña de soja podría permitir una importante expansión de las exportaciones de poroto y subproductos. Los precios de la harina de soja se vienen negociando en simpatía con los precios del poroto registrando una baja pronunciada entre diciembre y abril últimos, descontándose de este modo una amplia oferta sudamericana.

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