El maíz de segunda como alternativa
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El maíz de segunda puede ser bastante competitivo con la soja de segunda
Actualmente, la tecnología disponible permite alcanzar logros impensados unos años atrás.
Rindes
«Ajustando la técnica, se podría aspirar a 6.000-7.500 kilo-gramos por hectárea; es factible hacerlo, pero hay que tener en cuenta algunas premisas, como cosechar temprano el trigo previo, sembrar con una distancia entre surcos de 52 centímetros, usar sólo materiales Bt y de una madurez que se ubique entre intermedia y corta», recomienda Chiara. «Además, debe tenerse en cuenta que el maíz de segunda altera un poco las rotaciones. Normalmente, estamos acostumbrados a ubicar el maíz detrás de la soja de segunda, pero al hacer un maíz de segunda, luego esos lotes deben ir a una soja de primera y no a trigo», añade el técnico.
El CREA Villa Valeria, en la provincia de Córdoba, produce alrededor de 2000 hectáreas de maíz de segunda (casi en 90%-95% sobre verdeos) con un doble objetivo: cosecha y suplementación ganadera. «La tecnología para desarrollar el cultivo es la siembra directa, y los materiales que utilizamos no son los de punta, sino los que están en un escalón más abajo, ya que apuntamos a rindes que oscilan en torno de 4.500-5.000 kilos por hectárea», señala Francisco Iguerabide, asesor del CREA Villa Valeria. Durante la siembra, se trata de evitar el penúltimo mes del año por la mayor posibilidad del mal de río IV.
El nivel de fertilización depende de la condición inicial del lote. Si el suelo está seco, se emplean dosis bajas de nitrógeno.
En cambio, si fue posible sembrar temprano y con buena humedad, se apunta a una aplicación mayor. «El problema de esta zona es la 'pata de gallina', aunque sobre verdeos los lotes quedan bastante limpios, y generalmente no tenemos que recurrir a las pulverizaciones en posemergencia del cultivo.
Cuidamos este aspecto y, además, en las fechas tardías nos inclinamos por los materiales Bt por los ataques de Diatraea», precisa Iguerabide.
Otro de los grupos que siembran maíz de segunda (y también de tercera) es el CREA Villa Ana (en el norte de Santa Fe). «El avance de la siembra directa nos trajo la necesidad de aumentar la cobertura de rastrojo, por lo cual primero comenzamos con trigo y ahora tratamos de hacer lo mismo con maíz de segunda», puntualiza Darío Cortese, asesor del CREA Villa Ana.
Zona
En esta zona, el maíz de segunda se siembra entre 20 y 30 de diciembre, con antecesor trigo, mientras que el de tercera se implanta durante la primera quincena de enero, luego del girasol. «La rotación con maíz y la mayor cobertura nos permiten obtener un 'plus' en el rinde de la siguiente soja, que se ubica entre 300 y 500 kilos por hectárea. Además, como esta zona es ganadera, la inclusión de este cultivo, y también del sorgo, nos da la posibilidad de usar grano todo el año, almacenándolo húmedo», destaca el asesor. «Respecto de la fertilización, debido a la baja proporción de fósforo en nuestros suelos, se utiliza una base de 70-80 kilos de fosfato diamónico como arrancador, y una dosis de nitrógeno que oscila en 100-120 kilos de urea por hectárea, por efecto de la fecha de siembra», relata Cortese.
Los maíces logran mayores rindes sobre antecesor trigo que sobre girasol. De todos modos, en el grupo se apunta a un rendimiento superior a los 4.500 kilos por hectárea, con un máximo de hasta los 6.000 kilos.

