24 de diciembre 2001 - 00:00

El maíz de segunda como alternativa

El maíz de segunda puede ser bastante competitivo con la soja de segunda
El maíz de segunda puede ser bastante competitivo con la soja de segunda
La siembra de maíz se retrasó en varias zonas agrícolas y esto obliga a evaluar la posibilidad de implantar el cultivo en fechas tardías.

Actualmente, la tecnología disponible permite alcanzar logros impensados unos años atrás.

Pero la clave de este cultivo no tradicional se encuentra en una adecuada combinación de ciertas variables agronómicas, según indicó un informe de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (CREA).

En la región de Roque Pérez-Saladillo -por ejemplo-, algunos empresarios están afinando la receta para producir maíz de segunda. «En nuestra zona estamos apuntando a 6.000 kilos por hectárea con 100% de híbridos Bt y fertilizaciones nitrogenadas de 80-100 kilos por hectárea complementadas con fósforo», señala Cristian Angió, gerente de producción de El Tejar. Las mayores dudas se concentran en la aplicación final de nitrógeno ¿Deberá estar más cerca de 80 que de 100 kilogramos por hectárea? Este aspecto aún no fue resuelto por los técnicos del CREA Roque Pérez-Saladillo.

«De todas maneras, sí tenemos claro que el fertilizante debemos incorporarlo como UAN chorreado en dos hojas del cultivo», apunta Angió. Además, los híbridos por utilizar en esta zona deberían contar con una madurez relativa de 110-115 días; con un material de estas características sería posible que un maíz de segunda sembrado el 15 de diciembre florezca hacia mediados de febrero.

«Con esta tecnología, el maíz de segunda puede ser bastante competitivo con una soja de segunda. Pero, aun así, no debería producirse masivamente, sino en situaciones especiales», advierte Angió.

Rindes

En la campaña 1999/2000 el CREA Alberdi (Norte de Buenos Aires) sembró algunas hectáreas experimentales con maíz de segunda y logró rindes de unos 8.000 kilos por hectárea con una adecuada fertilización nitrogenada del cultivo, puntualizó el informe de la entidad. «Ahora la idea es mejorar la sintonía fina del cultivo, por si se hacen más atractivos los precios del maíz», comenta Gerardo Chiara, asesor del CREA Alberdi.

«Ajustando la técnica, se podría aspirar a 6.000-7.500 kilo-gramos por hectárea; es factible hacerlo, pero hay que tener en cuenta algunas premisas, como cosechar temprano el trigo previo, sembrar con una distancia entre surcos de 52 centímetros, usar sólo materiales Bt y de una madurez que se ubique entre intermedia y corta», recomienda Chiara. «Además, debe tenerse en cuenta que el maíz de segunda altera un poco las rotaciones. Normalmente, estamos acostumbrados a ubicar el maíz detrás de la soja de segunda, pero al hacer un maíz de segunda, luego esos lotes deben ir a una soja de primera y no a trigo», añade el técnico.

El
CREA Villa Valeria, en la provincia de Córdoba, produce alrededor de 2000 hectáreas de maíz de segunda (casi en 90%-95% sobre verdeos) con un doble objetivo: cosecha y suplementación ganadera. «La tecnología para desarrollar el cultivo es la siembra directa, y los materiales que utilizamos no son los de punta, sino los que están en un escalón más abajo, ya que apuntamos a rindes que oscilan en torno de 4.500-5.000 kilos por hectárea», señala Francisco Iguerabide, asesor del CREA Villa Valeria. Durante la siembra, se trata de evitar el penúltimo mes del año por la mayor posibilidad del mal de río IV.

El nivel de fertilización depende de la condición inicial del lote. Si el suelo está seco, se emplean dosis bajas de nitrógeno.

En cambio, si fue posible sembrar temprano y con buena humedad, se apunta a una aplicación mayor. «El problema de esta zona es la 'pata de gallina', aunque sobre verdeos los lotes quedan bastante limpios, y generalmente no tenemos que recurrir a las pulverizaciones en posemergencia del cultivo.

Cuidamos este aspecto y, además, en las fechas tardías nos inclinamos por los materiales Bt por los ataques de Diatraea», precisa Iguerabide.

Otro de los grupos que siembran maíz de segunda (y también de tercera) es el CREA Villa Ana (en el norte de Santa Fe).
«El avance de la siembra directa nos trajo la necesidad de aumentar la cobertura de rastrojo, por lo cual primero comenzamos con trigo y ahora tratamos de hacer lo mismo con maíz de segunda», puntualiza Darío Cortese, asesor del CREA Villa Ana.

Zona

En esta zona, el maíz de segunda se siembra entre 20 y 30 de diciembre, con antecesor trigo, mientras que el de tercera se implanta durante la primera quincena de enero, luego del girasol. «La rotación con maíz y la mayor cobertura nos permiten obtener un 'plus' en el rinde de la siguiente soja, que se ubica entre 300 y 500 kilos por hectárea. Además, como esta zona es ganadera, la inclusión de este cultivo, y también del sorgo, nos da la posibilidad de usar grano todo el año, almacenándolo húmedo», destaca el asesor. «Respecto de la fertilización, debido a la baja proporción de fósforo en nuestros suelos, se utiliza una base de 70-80 kilos de fosfato diamónico como arrancador, y una dosis de nitrógeno que oscila en 100-120 kilos de urea por hectárea, por efecto de la fecha de siembra», relata Cortese.

Los maíces logran mayores rindes sobre antecesor trigo que sobre girasol.
De todos modos, en el grupo se apunta a un rendimiento superior a los 4.500 kilos por hectárea, con un máximo de hasta los 6.000 kilos.