Durante los últimos meses se sumaron las voces a favor de una «jerarquización» del servicio sanitario argentino, como forma de garantizar al mundo la sanidad y calidad de los alimentos que se producen e intentan exportar. Luego de acciones individuales y hasta mediáticas, las entidades del campo, la industria frigorífica y de productos alimentarios, y las provincias reclamaron al ministro de Economía, Roberto Lavagna, se le asigne «carácter de prioridad» a la informatización del SENASA. Lo hicieron a través del Consejo de Administración del organismo sanitario, mediante una carta que ya está en el escritorio del mismo presidente Néstor Kirchner. Esta acción tendría como fin acelerar un proyecto privado que apuntaría a contribuir, sin costo para el Estado, con el objetivo de agilizar algunos trámites vinculados con la emisión de los DTA, registros de movimientos y faenas y hasta tipificación de carnes. La carta que llegó a Economía cuenta con la firma de nueve de los once integrantes del Consejo de Administración del SENASA: Silvia Fabbro (Federación Agraria Argentina), Luis María Firpo Brenta ( Sociedad Rural Argentina), Daniel Urcia (Federación Industrias Frigoríficas Regionales Argentina), Enrique Mizrahi (Cámara Argentina Langostinera Patagónica), Carlos Kerlakian ( Coordinadora de la Industria de Productos Alimentarios), César Montenegro ( Coninagro), Roberto Arango ( Asociación de Consumidores), Maximiliano Sandelowsky (NOA) y Wilda Ramírez (NEA).
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La relación entre los consejeros del SENASA y el presidente Jorge Amaya se sustentaría hoy sólo en el apoyo y coincidencia con la necesidad de una «modernización» del organismo, pero no tendrían buenas relaciones o al menos no estarían trabajando con sinergia en pos de un objetivo común, según se comenta en el sector. Los consejeros del SENASA que acudieron a Lavagna indican en la misiva que necesitan contar con información confiable para «hacer proyecciones» y para «hacer estrategias de crecimiento y vigilancia epidemiológica». E indican que la falta de un sistema informático «es un punto débil y de alta sensibilidad para la certificación sanitaria de exportación, restando credibilidad a las garantías que se extienden en la materia». Coinciden algunos productores en que «cualquier sistema informático que se aplique contribuirá a satisfacer los requerimientos exigidos por la Unión Europea». Finalmente, se especula que la informatización del organismo sanitario coincide con otras medidas adoptadas en organismos agropecuarios, ya que operaría en sintonía con el guardaganado electrónico y los caudalímetros utilizados en molinería.
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